Hallazgos de monitoreo con siete cámaras trampa

Por: Michelle Soto 26 junio
Los guardaparques Géiner Golfín y Guillermo Blanco colocaron una serie de cámaras trampa para monitorear la fauna exótica de Isla del Coco: venados, cerdos, ratas y gatos.
Los guardaparques Géiner Golfín y Guillermo Blanco colocaron una serie de cámaras trampa para monitorear la fauna exótica de Isla del Coco: venados, cerdos, ratas y gatos.

A finales del siglo XVIII, la embarcación Rattler ancló en la Isla del Coco. El capitán James Colnett buscaba ballenas y aquel sitio era un oasis en medio del Pacífico. Dejó cerdos, cabras y sembró unas plantas que servirían de alimento cuando volviera.

Hoy, más de 200 años después, esos cerdos, cabras y plantas perjudican el ecosistema de las especies nativas que habitan este parque nacional. Las ratas, por ejemplo, están alimentándose de aves endémicas, que solo existen en esta isla, como el pinzón (Pinaroloxias inornata), cuclillo (Coccyzus ferrugineus) y mosquerito (Nessotricus ridgwayi).

De allí el interés de los guardaparques de Isla del Coco por utilizar cámaras trampa para monitorear esta fauna exótica en el marco del proyecto Mapcobio, esfuerzo conjunto del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) y la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA).

Se colocaron siete cámaras trampa en dos sectores de la isla de los que aún no se tenía información y su presencia vino a comprobar que estas especies han colonizado sectores donde no estaban reportadas. El área cubierta en el muestreo fue de 12,84 kilómetros cuadrados.

Los videos mostraron una abundancia relativa de 80,8 del cerdo doméstico (Sus scrofa), la especie con mayor presencia en este parque nacional. Le sigue el gato doméstico (Felis domesticus) con una abundancia relativa de 10,5, la rata doméstica (Rattus rattus) con 7,3 y el venado cola blanca (Odocoileus virginianus) con 1,4.

"Es evidente que el mayor problema es la sobreabundancia de cerdos y la predación por parte de gatos sobre especies endémicas de aves como los pinzones", se lee en el informe de Mapcobio.

La afectación a la fauna endémica no es el único problema, estas especies exóticas contaminan fuentes de agua a través de sus excreciones, portan parásitos, causan erosión al alimentarse de las raíces de las plantas y dispersan semillas de vegetación que también es exótica.

Así, la flora nativa de la isla se ve desplazada y, por tanto, se modifica el bosque, el cual da cobertura al suelo impidiendo que este se erosione y los sedimentos lleguen a los arrecifes de coral.