Por: Michelle Soto 30 junio, 2014
CORTESÍA DE GOC
CORTESÍA DE GOC

Más allá de la jurisdicción de las naciones, existe la altamar, la cual se define como todo aquello fuera de las 200 millas náuticas que delimitan la zona económica exclusiva (ZEE) de un país.

En el caso de Costa Rica –y gracias a la Isla del Coco–, se limita con Ecuador. Esta masa de agua no pertenece a nadie, pero nos provee del 50% del oxígeno.

“Cada respiro suyo y mío es cortesía del océano”, dice el expresidente José María Figueres, convertido hoy en consultor de temas marinos desde la Comisión Mundial del Océano (GOC, por sus siglas en inglés), donde se desempeña como copresidente.

“La altamar es el octavo continente y su estado de salud está decayendo”, comenta Figueres, antes de enumerar las causas de este deterioro: falta de gobernanza, sobreexplotación y contaminación.

En este sentido, GOC dio un plazo de cinco años para tomar acción y sugirió una serie de medidas.

¿Cuáles son estas medidas y cómo se enmarca Costa Rica dentro de ellas? Para responder a esta interrogante, Figueres conversó con La Nación .

Se propone impulsar un acuerdo en el marco de la Convención del Derecho del Mar. ¿Hay voluntad política, dado que alrededor del océano hay tantos intereses y es tan difícil de regular?

Pienso que hay presión creciente sobre los países para aprobar lo que sería un tercer acuerdo bajo esa convención, que buscaría actualizar el marco legal.

”GOC considera que, con el lanzamiento del reporte, se ha cumplido con el 20% del trabajo. El 80% restante consiste en establecer alianzas con los países, con las empresas que comercializan recursos del mar y con la sociedad civil para impulsar las reformas y recomendaciones que se proponen”.

¿Hasta dónde está dispuesta a llegar GOC con tal de lograr un acuerdo?

Hasta el final. Nuestra última recomendación es que, si en los próximos cinco años, la humanidad no ha sido exitosa en promover estas reformas para revertir la degradación del océano, entonces tendremos que tomar la decisión de declarar la altamar como una zona de regeneración y, por lo tanto, prohibir la extracción de cualquier recurso marino hasta el momento en que logremos normalizar la situación.

”Algunos podrían considerar que esta es una medida extrema; sin embargo, no lo es. Esta es una medida preventiva”.

Cuando habla de zonas de regeneración, ¿se refiere a algún tipo de área marina protegida?

Efectivamente. Estas zonas permitirían a los recursos marinos, sobre todo los pesqueros, volver a sus niveles normales.

Sin embargo, la creación de áreas protegidas siempre va a acarrear una inversión en control y vigilancia.

Una de las recomendaciones que hicimos se refiere a la Organización Internacional Marítima (OIM) para que sea mandatorio a todas las embarcaciones de más de 10 metros de largo la colocación de dispositivos de rastreo satelital.

”Eso nos permitiría revisar, utilizando la tecnología, cuáles son las naves que están en altamar y qué es lo que están haciendo.

“Entre esto y la eliminación de subsidios a la pesca, que en el mundo representan $30.000 millones al año y eso les permite a 15 países pescar lo que nos pertenece a todos, se puede controlar de una manera más efectiva quien está pescando en altamar.

”A eso se suma la aprobación de las Medidas del Estado Rector del Puerto (PMSA), que ya tiene 11 países signatarios, pero necesita 25 para entrar en vigencia. Estas medidas buscan combatir la pesca ilegal, no reportada y no reglamentada”.

Otra propuesta es crear una Secretaría del Océano en Naciones Unidas. ¿Eso pretende equiparar el tema marino al nivel de diversidad biológica y cambio climático?

El enjambre de entidades de Naciones Unidas que tienen que ver con el océano es como ver una chayotera. Por eso, la primera recomendación para mejorar la gobernanza es que se eleve a nivel de secretaría para que esta ejerza una función de coordinación.

”Entonces, sería elevar al más alto rango de importancia lo relativo a los océanos y además es congruente con esos otros dos retos que tiene la humanidad: pérdida de biodiversidad y cambio climático.

Siendo usted costarricense, ¿cómo se enmarca el país en esta iniciativa?

Costa Rica puede convertirse en un abanderado porque tenemos 10 veces más territorio marino que continental.

”¿Acciones concretas que se pueden tomar? La Asamblea Legislativa puede aprobar ya el PMSA , que viene con las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

”Otras cosas que se pueden hacer es trabajar en una ley de navegación que ayudaría en el contexto de la ZEE de Costa Rica.

“Pienso que en Costa Rica hay que poner seria atención a las artes de pesca, porque estas podrían ir en contra de la buena salud económica del pescador, ya que trasmallos pequeños agotan el recurso.

“Ya llegó la hora de resolver lo que tengamos que resolver con respecto a la pesca de arrastre. Esta pesca, costumbre en todos los mares del mundo, es de lo más destructivo que hay.

“Como también tenemos que parar de forma definitiva el aleteo de tiburones, por el que Costa Rica es desgraciadamente famoso y vienen a ensuciar nuestro buen nombre en temas ambientales.

“Estas medidas hay que tomarlas ayudándole a la gente que ha dependido económicamente de esas actividades. Tampoco se trata de dejar a nadie en la calle y sin trabajo. Ayudándoles, y en común acuerdo con ellos, se pueden resolver los retos en cuanto al uso del recurso pesquero”.

¿Ayudaría el tener un plan de ordenamiento marino?

Pienso que eso siempre ayuda, pero es hora de dar un paso adelante en el liderazgo para que ese plan integre la tierra y el mar.

“Por ejemplo, la forma en el uso excesivo de fertilizantes que bajan por los ríos está afectando seriamente nuestras zonas costeras y eso llega a afectar la altamar.

“Eso requiere un manejo integrado, al igual que la gran cantidad de desechos –principalmente plásticos– que llegan a las costas”.