Por: Michelle Soto 25 marzo, 2015
RAFAEL PACHECO
RAFAEL PACHECO

Sus palabras son semillas que esperan caer en tierra fértil, donde puedan crecer en conciencia y, sobre todo, en corazón. Al final, las personas convencidas impulsan la acción y el planeta necesita gente que trabaje por él, por lograr su equilibrio.

La primatóloga británica Jane Goodall, quien cumplirá 81 años este 3 de abril, visitó Costa Rica invitada por la Fundación Pax Natura y aprovechó para compartir algunas palabras que, con suerte, se convertirán en bosques en la conciencia de los ticos.

Goodall dedicó unos minutos para conversar con La Nación sobre la iniciativa en la que está involucrada desde hace dos años.

La “mamá de los chimpancés”, como llaman de cariño a esta naturalista y activista, quiso acercar el reino de las plantas a los niños y, por eso, escribió, junto con Gail Hudson, el libro Seeds of Hope (Semillas de esperanza).

En la obra, Goodall se enfoca en el bosque donde viven sus chimpancés, para ayudar a entender el papel que desempeñan las plantas en el ecosistema.

A los botánicos que las estudian, presenta los proyectos para conservarlas (como los bancos de germoplasma o semillas) e incluso habla de cómo estas pueden sanar a la gente al mismo tiempo que “curan” al planeta.

Como seres humanos, ¿nos enfocamos en los animales, dejando de lado a las plantas?

Eso es cierto. Sin plantas no existirían los animales; tampoco la gente. Comemos plantas de forma directa o nos alimentamos de animales que comen plantas.

”Desde ese aspecto, las plantas son importantes, pero los bosques también nos proveen el oxígeno para respirar y absorben gran cantidad de dióxido de carbono, que es uno de los principales gases que están calentando la superficie terrestre.

”Las raíces de las plantas detienen la erosión del suelo, pero, además, filtran y protegen las fuentes de agua.

”Las plantas son tan importantes de tantas maneras, incluso para nuestro enriquecimiento espiritual. Solo caminar en medio del bosque nos tranquiliza.

”Incluso se ha hallado que, al sembrar árboles y flores en espacios públicos de ciudades con alta criminalidad, bajan los índices de delincuencia. Ya lo comprobaron en Chicago y Nueva York”.

Las estrategias de conservación muchas veces privilegian a los animales, para así crear empatía con las personas, pero con las plantas es más difícil. ¿Se debería cambiar la estrategia?

Los necesitamos a ambos. Necesitamos a ese elefante icónico, así como a otros animales maravillosos que tienen en América Latina. Los necesitamos, precisamente, para salvarlos.

”Pero no podemos salvarlos si no rescatamos su medio ambiente, el lugar donde viven.

”Quisiera que los niños entendieran la magia de los árboles, cómo estos se comunican con sus raíces, cómo se comunican a través de señales químicas que otras partes de ese árbol interpretan.

”Por eso escribí ese libro, Semillas de esperanza , para colocar las plantas en el sitio correcto, en el marco de los esfuerzos de conservación”.

¿Cuál es la filosofía subyacente en Semillas de esperanza ? ¿Qué quiere usted lograr en los niños?

Nada más quiero ayudarles a entender cuán mágico y maravilloso es el reino de las plantas. Eso es todo.

¿Necesitamos los seres humanos recordar que somos una especie más entre los animales?

Creo que necesitamos darnos cuenta de que somos parte del reino animal, porque hay mucha gente arrogante que se cree en el derecho de hacer lo que le place, simplemente porque son seres humanos.

”Por dicha, ahora existe un papa que reconoce esto y ha dicho que los seres humanos no estamos aquí para ser amos del planeta, sino mayordomos de este. Un pontífice que ha dicho que, por supuesto, los animales pueden ir al cielo como nosotros.

”Estas son verdaderas buenas noticias y creo que todo esto impulsará un cambio trascendental en la forma en que vemos las cosas, principalmente aquí en América Latina, donde hay muchas personas que profesan la religión católica”.

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