Por: Michelle Soto 28 junio, 2015
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A lo largo de la cuenca del río Grande de Tárcoles existen seis plantas hidroeléctricas en funcionamiento y otras dos están temporalmente inactivas.

A diario, las plantas activas recolectan, en promedio, 1,6 toneladas (t) de residuos sólidos que son arrastrados por este cauce de agua.

La extracción de esa basura le cuesta ¢33,5 millones anuales a la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) y al Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).

La mayoría de los residuos son filtrados por las cuatro plantas de la CNFL, ubicadas en los cantones de San José, Santa Ana y Alajuela.

Solo en el 2014, estas recogieron 355 t (unos 972 kilogramos diarios) de desechos. De estos, el 40% eran residuos plásticos (unas 142 t) como botellas, envases y bolsas plásticas.

“Esos materiales están contaminados por las aguas del río Virilla, por lo que se disponen en rellenos sanitarios”, explicó José Pablo Cob, jefe de la Unidad de Sostenibilidad de la CNFL.

La disposición de tales residuos implicó una erogación de ¢23,5 millones, solo en el 2014.

Respecto al ICE, las tomas y embalses de sus plantas hidroeléctricas en La Garita y Ventanas, en Alajuela, recolectan, en promedio, 228 t al año.

Diariamente, estas hidroeléctricas del ICE perciben unos 624 kilogramos.

Según Alberto Ramírez, director de Negocio para la Generación de Electricidad del ICE, la operación de extracción de los residuos y transporte al relleno sanitario tuvo un costo para esta institución de ¢10 millones por año.

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