8 abril, 2015
La corta de los árboles es supervisada por un ingeniero forestal y cuenta con el apoyo del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac). | RONALD PÉREZ
La corta de los árboles es supervisada por un ingeniero forestal y cuenta con el apoyo del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac). | RONALD PÉREZ

El proyecto de rearborización de La Sabana inició ayer con la extracción de 643 árboles enfermos que circundan el lago artificial en este parque urbano.

La decisión de corta se tomó a partir de un estudio fitosanitario, que determinó que los árboles están afectados por un hongo e insectos.

A cambio, este año se sembrarán 683 nuevos árboles en este parque urbano. El plan de trabajo para este 2015 contempla la corta y siembra en el sector que va desde la esquina noreste del parque (frente a la Nissan) hasta la antigua Federación Costarricense de Fútbol, los alrededores de la piscina María Milagro París y el Estadio Nacional.

”Ya estamos en el quinto año de intervención gracias al gran esfuerzo de las 11 organizaciones que integran la comisión de Sabana. Poco a poco recuperamos el ecosistema del parque y le damos una nueva vida, llena de colores y formas diferentes. Este cambio se hará cada vez más evidente, pero es importante recordar que trae consigo grandes beneficios para todos”, declaró Rocío Zamora, gerente de Responsabilidad Social Empresarial (RSE).

Un estudio fitosanitario realizado por funcionarios del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) determinó que los árboles estaban enfermos a causa de un hongo y urgía su sustitución. | RONALD PÉREZ
Un estudio fitosanitario realizado por funcionarios del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) determinó que los árboles estaban enfermos a causa de un hongo y urgía su sustitución. | RONALD PÉREZ

El proyecto es impulsado por el Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder), Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio) y Scotiabank.

”Nuestro principal objetivo es convertir el parque en un verdadero bosque urbano con las condiciones necesarias para el repoblamiento de especies de fauna propia del Valle Central, interconectando los cerros de Escazú con el cañón del río Virilla y las montañas del norte del Valle Central”, explicó Randall García, director del INBio.