18 noviembre, 2016

Tokio, Japón

Dos balleneros japoneses zarparon este viernes hacia el océano Antártico para cazar ballenas con finalidades científicas, según las autoridades, aunque las asociaciones las ecologistas cuestionan el programa japonés.

Los dos barcos, el Yushinmaru, de 724 toneladas, y el Daini Yushinmaru, de 747, salieron del puerto de Shimonoseki para cazar 33 ballenas Minke, indicó la agencia de pesca.

"Las investigaciones sirven para recoger información científica sobre los cetáceos y el ecosistema marino, con la esperanza de poder retomar lo más rápidamente posible la pesca comercial", dijo a la AFP un funcionario de la agencia.

Las organizaciones de defensa de las ballenas y varios países dudan de estos supuestos fines científicos y denuncian que la carne de los animales termina vendiéndose en los mercados japoneses.

Varios expertos subrayan que la investigación científica no necesita matar a centenares de ballenas cada año, pero según la agencia de pesca que es inevitable.

En 2014 el Tribunal Internacional de Justicia condenó a Japón al considerar que sus presuntas expediciones científicas tienen en realidad una finalidad comercial.

Tras el fallo, los balleneros se quedaron en tierra en la temporada 2014-2015 pero un año después, entre diciembre de 2015 y marzo de 2016, cazaron 333 ballenas en el océano Antártico.

Según informes, una flota de balleneros han partido hoy, 1 de diciembre de 2015, para retomar el programa de caza de ballenas en el Océano Antártico a pesar de que la Corte Penal Internacional (CPI) declarase en 2014 que la supuesta finalidad científica de la pesca de ballenas por parte de Japón era una farsa. Japón abandonó la caza de ballenas en 1986 por la moratoria internacional, pero la retomó en 1987 tras alegar motivos científicos y comenzó a efectuar sus expediciones a la Antártida en nombre del Instituto de Investigación de Cetáceos.
Según informes, una flota de balleneros han partido hoy, 1 de diciembre de 2015, para retomar el programa de caza de ballenas en el Océano Antártico a pesar de que la Corte Penal Internacional (CPI) declarase en 2014 que la supuesta finalidad científica de la pesca de ballenas por parte de Japón era una farsa. Japón abandonó la caza de ballenas en 1986 por la moratoria internacional, pero la retomó en 1987 tras alegar motivos científicos y comenzó a efectuar sus expediciones a la Antártida en nombre del Instituto de Investigación de Cetáceos.

El programa científico japonés durará 12 años y tiene previsto realizar 4.000 capturas.

En octubre, la Comisión Ballenera Internacional (CBI) decidió evaluar de manera más estricta las campañas balleneras de Japón aunque este organismo no tiene poder para prohibirlas.

Japón es el único país del mundo que tiene una derogación científica que le permite cazar ballenas. Islandia y Noruega también cazan con fines comerciales pero aprovechando los vacíos legales de la moratoria mundial.

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