La expansión urbana y agrícola ha reducido su hábitat significativamente

Por: Michelle Soto 3 marzo, 2015
Aunque se creía que el rey de comemaíz era una subespecie, investigadores de la Universidad de Costa Rica y la Universidad de Windsor, Ontario, Canadá, sugieren elevar su rango a especie. Esto, tras realizar un exhaustivo estudio taxonómico, el cual comparó sus características con las de otras dos subespecies presentes en Centroamérica. | CORTESÍA LUIS SANDOVAL
Aunque se creía que el rey de comemaíz era una subespecie, investigadores de la Universidad de Costa Rica y la Universidad de Windsor, Ontario, Canadá, sugieren elevar su rango a especie. Esto, tras realizar un exhaustivo estudio taxonómico, el cual comparó sus características con las de otras dos subespecies presentes en Centroamérica. | CORTESÍA LUIS SANDOVAL

La expansión urbana está reduciendo el hábitat del rey de comemaíz, una especie de ave endémica de Costa Rica; es decir, única en el país.

Así lo sugiere un estudio realizado por Luis Sandoval, Pierre Paul Bitton, Stéphanie Doucet y Daniel Mennill, cuyos resultados fueron publicados en la revista científica Zootaxa .

El rey de comemaíz o pinzón cafetalero ( Melozone biarcuata cabanisi ) es un ave que mide unos 15 centímetros y pesa aproximadamente 28 gramos.

Esta especie está presente en el Valle Central y Turrialba, e incluso tiene una pequeña población al oeste de Monteverde. Habita en tierras ubicadas entre los 500 y 1.700 metros sobre el nivel del mar.

Prefiere vivir en los matorrales que bordean los bosques secundarios y en cafetales con árboles que brindan sombra.

Sin embargo, la expansión urbana y agrícola está eliminando este hábitat para dar paso a potreros y urbanizaciones, principalmente en el Valle Central.

“La eliminación de estos sitios reduce el área donde puede vivir esta especie de ave endémica, volviéndola una de las especies en mayor peligro de extinción en el país”, comentó Sandoval.

No solo se reduce su hábitat, sino que este se fragmenta y se imposibilita su movimiento por el territorio, el cual es necesario para cumplir con funciones biológicas como la alimentación.

“Es necesario que el Ministerio de Ambiente (Minae) y las municipalidades tomen cartas en el asunto y determinen, dentro de los planes de uso de suelo de la Gran Área Metropolitana (GAM), zonas de cafetales con sombra y charrales dentro de los valles, como sitios de protección del hábitat del rey de comemaíz, donde no se pueda cambiar el uso de suelo y así asegurarnos la supervivencia de esta especie. Actualmente, se está desarrollando un estudio para determinar los sitios con el mayor potencial para protegerlo”, comentó Sandoval.

Elevarlo a especie. Los investigadores de la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Universidad de Windsor, Ontario, Canadá, realizaron un análisis taxonómico de tres subespecies de comemaíz presentes en Centroamérica: Melozone biarcuata biarcuata , Melozone biarcuata hartwegi y Melozone biarcuata cabanisi .

Para ello, se analizaron el plumaje, la morfología y las vocalizaciones de las subespecies a partir de ejemplares presentes en museos, algunos observados en campo y grabaciones de vocalizaciones resguardadas en el Laboratorio de Bioacústica de la UCR.

A raíz de esto, se concluyó que Melozone biarcuata cabanisi (el rey de comemaíz de Costa Rica) puede diferenciarse fácilmente de las otras dos subespecies por su morfología, patrones y color de plumaje, así como por sus vocalizaciones. Además, este pájaro está geográficamente aislado de las otras subespecies en más de 500 kilómetros de distancia.

M. b. biarcuata y M. b. hartwegi están presentes en México, Guatemala, El Salvador y Honduras. En cambio, M. b. cabanisi solo está en Costa Rica.

M. b. cabanisi debe ser tratada como una especie separada de Melozone biarcuata y proponemos que se llame Melozone cabanisi ”, se lee en el estudio.

Asimismo, los investigadores encontraron que las dos subespecies del norte ( M. b. biarcuata y M. b. hartwegi ) resultaron ser muy similares entre sí.

“También proponemos que M. b. biarcuata y M. b. hartwegi sean agrupadas en una misma subespecie –llamada M. b. biarcuata – ; esto, por el alto grado de similitud morfológica y la falta de cualquier límite definido en la distribución de estas subespecies”, dijeron los expertos.