Por: Monserrath Vargas L. 24 noviembre, 2014
Una posibilidad es convertir los productos en abono. | PABLO MONTIEL
Una posibilidad es convertir los productos en abono. | PABLO MONTIEL

La época de fin de año suele caracterizarse por compartir, además de amor y regalos, comida en grandes cantidades.

Muchos de esos alimentos no se consumen por completo y, en ocasiones, incluso se tiran a la basura. Lo anterior trae consecuencias para el ambiente, pues genera contaminación y acelera el cambio climático, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés).

Por esa razón, la entidad aprovechó la cercanía de las celebraciones de fin de año –empezando por el Día de Acción de Gracias, que se acerca– para lanzar una campaña en la que invita a los ciudadanos a reducir el desperdicio de comida y a compartir alimentos sanos con quienes más los necesitan.

Desperdicio. Gina McCarthy, administradora de EPA, aseguró que los estadounidenses botan un tercio de los alimentos que plantan, cosechan y compran cada año.

En el 2012, se arrojaron a la basura 35 millones de toneladas de alimentos, según reveló Mathy Stanislaus, representante de EPA, durante una conferencia de prensa celebrada en Washington el pasado viernes.

Ese despilfarro representó el 21% de los alimentos producidos, cosechados y comprados ese año; es decir, una pérdida de $1.300 millones.

Sin embargo, lo que más preocupa a las autoridades estadounidenses es el daño ambiental, pues el 13% de las emisiones de carbono se deben a la producción de comida o a su desperdicio.

Además, los alimentos desechados representan el 21% de todos los residuos estadounidenses y favorecen la producción de metano, según Stanislaus.