Por: Andrea Solano B. 28 diciembre, 2015
Animales como los monos, los tucanes y los tapires son dispersores de semillas en el bosque. | PEDRO JORDANO/UEA PARA LN
Animales como los monos, los tucanes y los tapires son dispersores de semillas en el bosque. | PEDRO JORDANO/UEA PARA LN

La disminución de poblaciones de animales dispersores de semillas como primates, tapires y tucanes incide en las reservas de carbono de los bosques tropicales, por lo que acentúa los efectos del cambio climático.

Un estudio publicado en la revista Science Advances reveló que el descenso en las poblaciones de animales grandes, que se alimentan de frutas, está asociado a la reducción de árboles que fijan el carbono.

Muchos árboles tropicales, con importantes reservas de carbono, dependen de grandes vertebrados para la dispersión de semillas –también grandes– y para su regeneración.

Desafortunadamente, muchos de estos animales frugívoros –que se alimentan de frutas– se ven amenazados por la caza, el comercio ilegal y la pérdida de sus hábitats.

Los árboles viejos y con troncos gruesos en los ecosistemas tropicales son los responsables de capturar cerca del 40% del carbono en el mundo.

La reducción de especies dispersoras de semillas altera el equilibro natural y disminuye la cantidad de árboles con maderas duras. Los árboles de maderas blandas presentan deficiencias en cuanto a la fijación de carbono. Los científicos utilizaron una amplia base de datos sobre especies de árboles con información acerca de su composición, abundancia, semillas, frutos y capacidad para almacenar carbono.

El equipo simuló la extinción de árboles que dependen de los grandes frugívoros en 31 comunidades en el bosque atlántico de Brasil. “Logramos demostrar que el declive y la extinción de los grandes animales incide en la disminución de grandes árboles de madera dura. Esto, a su vez, afecta negativamente la capacidad de los bosques tropicales de almacenar carbono y, por lo tanto, su potencial para contrarrestar el cambio climático”, explicó el investigador Carlos Peres, de la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad de Anglia Oriental, en Inglaterra.