Barcos de palangre deberán contar con un dispositivo de seguimiento satelital

Por: Michelle Soto 11 mayo, 2014
Costa Rica no posee flota industrial, y los barcos de cerco que operan en el país son de bandera extranjera. Aunque desembarcan la mayoría del atún en otros países, estos abastecen la industria procesadora y enlatadora nacional. | MARVIN CARAVACA /ARCHIVO
Costa Rica no posee flota industrial, y los barcos de cerco que operan en el país son de bandera extranjera. Aunque desembarcan la mayoría del atún en otros países, estos abastecen la industria procesadora y enlatadora nacional. | MARVIN CARAVACA /ARCHIVO

Uno de los últimos decretos firmado por la exmandataria Laura Chinchilla pretende ordenar la pesca de atún en aguas ticas, al establecer dos áreas que excluyen a los barcos industriales y le otorgan ese beneficio a los palangreros.

“Ocuparse de los mares no es una tarea fácil. Si no empezamos a llevar orden a los mares de Costa Rica, vamos a terminar en una tragedia. Ya la estamos viviendo”, manifestó Chinchilla durante el acto de firma del documento.

Este decreto de zonificación de la pesca de atún en el Pacífico regirá cuando se publique en el diario oficial La Gaceta , trámite que aún está pendiente.

Asimismo, tendrá una vigencia de seis años. En este periodo, el Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca) está llamado a realizar estudios que brinden información técnica para ordenar esta pesquería.

Esta petición, a su vez, se derivó de un estudio contratado por la Federación Costarricense de Pesca (Fecop), el cual concluyó que el 85% del atún capturado en aguas nacionales se desembarca en siete países, mientras que el 15% termina en Costa Rica.

Según María Virginia Cajiao, ex secretaria ejecutiva de la Comisión Nacional del Mar (Conamar), la solicitud de los pescadores nacionales fue analizada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

El MAG contrató a un consultor, quien revisó los datos del programa de observadores a bordo de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT).

El profesional realizó una contrapropuesta que, al final, sustentó científicamente la delimitación de las dos áreas para la pesca de atún por parte de la flota palangrera.

Zonas libres de cerco. La primera de las áreas se encuentra cerca de la costa y consta de 60 millas náuticas (111 km) desde la línea de bajamar. “Ya de por sí, por ley, las primeras 12 millas excluían a la flota cerquera. Lo que se hizo fue ampliar esa área”, dijo Cajiao.

La segunda área es oceánica y allí cabría tres veces el territorio terrestre de Costa Rica.

Contiene tanto al Área Marina de Manejo Montes Submarinos como al Parque Nacional Isla del Coco. Eso sí, estas siguen siendo áreas marinas protegidas y el decreto no aplica para ellas.

Monitoreo. Como parte de lo demandado a la flota palangrera, los barcos con capacidad para desplazarse a más de 40 millas náuticas (74 km) deberán contar con un dispositivo de seguimiento satelital para que así puedan ser monitoreados por el Incopesca.

Asimismo, los pescadores deberán identificar –con la matrícula del barco– sus equipos de pesca.

Según Cajiao, el decreto no está prohibiendo la pesca de cerco en el país. Los barcos industriales podrán seguir operando fuera de los límites de estas dos áreas.

De esta forma, los cerqueros mantendrán sus porcentajes de captura, para garantizarle el suministro de materia prima a la industria procesadora nacional.

“Cuando haya amenaza de desabastecimiento para la industria nacional, excepcionalmente, se les dará permiso a los barcos cerqueros –bajo criterio técnico de Incopesca– para pescar por un determinado tiempo y en una cuota específica”, explicó Cajiao.

Las licencias de pesca para embarcaciones de cerco, que fueron otorgadas antes de la entrada en vigencia de este decreto, se mantendrán hasta su vencimiento.

Esta zonificación es un primer paso en pro del ordenamiento. Por ello, Incopesca deberá diseñar y ejecutar un plan de manejo enfocado en el atún y otras especies afines como el barrilete.

Esto con el objetivo de reducir la captura de especies que no son objetivo de pesca como picudos (marlin y vela), tortugas y tiburones.

Ese plan de manejo incluirá un programa de investigación para conocer los movimientos migratorios y la utilización del hábitat por parte de las especies de atún, así como las interacciones con tortugas, mamíferos y aves marinas.

Los palangreros deberán llevar una bitácora donde registren datos como objetivo del viaje, nombres de capitán y tripulación, alistos al momento del zarpe, las posiciones de los lances de pesca (incluye los de inicio y fin), las capturas por especie, el destino que se le dio a la captura y cantidades desembarcadas por especie en el puerto de arribo.

Esos datos, en su mayoría, serán aportados por los observadores a bordo, que son biólogos, quienes viajarán en las embarcaciones con capacidad de desplazamiento de más de 40 millas náuticas.