Por: Michelle Soto 4 noviembre, 2016
Frente al Parque Nacional Los Quetzales existe rotulación para prevenir atropellos, pero se requiere más señalización en otros puntos de la carretera.
Frente al Parque Nacional Los Quetzales existe rotulación para prevenir atropellos, pero se requiere más señalización en otros puntos de la carretera.

El tramo comprendido entre los kilómetros 62 y 98 de la carretera Interamericana Sur (ruta 2), en el cerro de la Muerte, se ha convertido una en trampa mortal para las dantas.

El miércoles, a las 10 p. m., un conductor que se dirigía en sentido San José - Pérez Zeledón atropelló a una danta o tapir en el kilómetro 77, a solo 200 metros de la entrada al Parque Nacional Los Quetzales.

"Según funcionarios del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) que atendieron el caso en el sitio, el cuerpo del animal quedó a unos 70 metros de donde fue impactado, lo que podría indicar que el auto se movía a alta velocidad. El límite permitido en esta zona es de 50 kilómetros por hora", manifestó Esteban Brenes, biólogo y director de la organización Nai Conservation.

Según Brenes, aunque el vehículo tuvo daños, las personas que viajaban en él no sufrieron lesiones de gravedad.

"Es urgente implementar medidas de mitigación adecuadas, incluyendo señalización que indique que se maneja por un área silvestre protegida. Además, es necesario que los conductores adopten un comportamiento preventivo donde se respeten los límites de velocidad y tomen en cuenta la presencia de fauna en la vía", destacó el biólogo.

El sector de la carretera donde ocurrió el accidente está rodeado por cuatro áreas silvestres protegidas: Parque Nacional Tapantí – Macizo de la Muerte, Parque Nacional Los Quetzales, Reserva Biológica cerro Las Vueltas y Reserva Forestal Río Macho.

El cuerpo de la danta quedó a unos 70 metros de donde fue impactado.
El cuerpo de la danta quedó a unos 70 metros de donde fue impactado.

En el 2015, un informe elaborado por las biólogas Daniela Araya, Esther Pomareda y Esmeralda Arévalo advertía sobre el impacto ecológico que tendrían estos atropellos en el cerro de la Muerte, dado que las poblaciones de dantas -ya de por sí pequeñas- se podrían ver reducidas aún más.

"Es importante saber que la gestación de una danta dura 13 meses y solo nace una cría. Así que el hecho de perder tres individuos en un periodo de tres meses es de gran impacto para la población en esta área", comentaron las biólogas en el documento dado a conocer en mayo de 2015.

Ese año, se contabilizaron nueve atropellos. En los últimos seis años, el número de incidentes asciende a 21.

Según datos de Nai Conservation, los percances ocurrieron entre las 6 p. m. y 5 a. m., horas coinciden con períodos de alta actividad de los tapires. A esas horas, la visibilidad en la carretera es reducida debido a la neblina y las fuertes lluvias. Además, los tapires tienen pelaje oscuro, lo que dificulta verlos en la noche.

La danta centroamericana (Tapirus bairdii) está catalogada en peligro de extinción por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN). La pérdida de hábitat, cacería y atropellos amenazan sus poblaciones en Costa Rica.

Los tapires son considerados arquitectos del bosque. Al alimentarse de semillas, estos mamíferos van dispersándolas en distintos sitios a través de sus excretas, lo cual favorece la existencia de nuevas plantas y árboles.