10 noviembre, 2014

Idaho, Estados Unidos

La cuidadosa colocación de pequeñas bandas numeradas en las patitas de colibríes en la última década ha permitido a los investigadores descubrir que estas aves pueden vivir más de 10 años, en comparación con los dos o tres años que se pensaba alguna vez.

La marcación de las aves ha permitido determinar que realizan sorprendentes migraciones. Un colibrí capturado en Florida un invierno apareció el verano siguiente en el sureste de Alaska, a más de 5.632 kilómetros de distancia.

El colibrí es una de las aves que visitan la reserva de Monteverde, en Costa Rica.
El colibrí es una de las aves que visitan la reserva de Monteverde, en Costa Rica.

Se ha descubierto que algunas de estas aves pasan el invierno en zonas con temperaturas gélidas.

"Estamos aprendiendo bastante de los colibríes colocándoles bandas, lo que no habríamos logrado de otra manera", dijo Bruce Peterjohn, jefe del laboratorio de marcación de aves del Centro de Investigación de Vida Silvestre Patuxent, del Servicio Geológico de Estados Unidos, en Laurel, Maryland.

Para capturar los colibríes y colocarles las bandas es necesario tener permisos federales y estatales porque están protegidos por el Tratado Ley de Aves Migratorias.

En Estados Unidos, dijo Peterjohn, existen unos 225 especialistas en colocar bandas a los colibríes. Unos 125 son considerados maestros porque han perfeccionado la técnica durante años.

Unos cien colocadores adicionales capacitados por un especialista están autorizados a capturen a los colibríes sin supervisión.

A pesar de los obstáculos, la cantidad de personas que se dedican a esta labor ha aumentado en comparación con una decena cuando comenzó esta actividad a mediados de 1990.

En esa fecha Fred Bassett comenzó a marcar colibríes con las bandas. "(Los colibríes) saben exactamente lo que sucede", dijo Bassett, de 68 años y maestro colocador de bandas que capturó el verano pasado unas 1.900 de estas aves en Idaho y que pasa gran parte del invierno en su casa en Alabama.

"(Los colibríes) saben que los humanos colocan los comederos. Nos consideran sus sirvientes personales", agregó.

Bassett, quien pilotaba jets de combate antes de retirarse en 1988 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, considera asombroso el vuelo de los colibríes. "Los envidio mucho por su capacidad de vuelo, por su capacidad de maniobra. En tres metros pasan de cero a 81 kph", agregó.

Además de los avances en las pequeñas bandas de metal —que los colocadores preparan— se han conseguido avances también en el equipo para las trampas.

Igualmente importante ha sido la mejora para recopilar información a fin de que tenga mayor relevancia, dijo Jessica Polloc, bióloga investigadora del Observatorio de Aves.

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