21 abril, 2015
Los icebergs llegaron demasiado tarde como para tener alguna influencia en el enfriamiento de las aguas.
Los icebergs llegaron demasiado tarde como para tener alguna influencia en el enfriamiento de las aguas.

Londres, Inglaterra

Los cambios climáticos abruptos ocurridos en el Atlántico Norte durante los últimos 440.000 años no fueron provocados por la presencia de grandes conjuntos de icebergs, según un estudio publicado en la revista Nature.

En el pasado, otras investigaciones han sugerido que esas marcadas variaciones del clima detectadas en el Atlántico Norte pudieron estar causadas por el vertido de agua dulce procedente del deshielo de los icebergs.

En ese contexto, la mezcla de agua dulce con la salada en la superficie del Iceberg a Marzo podría haber modificado la circulación de las corrientes oceánicas y provocado una alteración de la temperatura.

No obstante, un estudio desarrollado ahora por científicos de la Barker Cardiff University indica que los nuevos indicios apuntan a que, en general, los icebergs llegaron demasiado tarde como para tener alguna influencia en el enfriamiento de las aguas.

Los cambios bruscos de clima, que los expertos definen como la transición entre condiciones templadas y frías, es una de las características habituales de la época del Pleistoceno, el periodo más reciente de continuas glaciaciones.

Como sus predecesores, los expertos de la Barker Cardiff Univertisty partieron de la base de que la aparición de "episodios fríos" en el Atlántico Norte parece que tenía relación con la dispersión de los icebergs que se separaron de las capas de hielo que bordean el Atlántico Norte.

No obstante, nunca ha habido consenso entre la comunidad científica respecto a si la dispersión de icebergs era una causa o una consecuencia del cambio climático.

Entre las pruebas presentadas ahora por los investigadores de la universidad galesa figuran las extraídas del análisis de núcleos de hielo pertenecientes a los últimos cuatro ciclos glaciares.

Estas nuevas evidencias indican que existió un retraso entre el comienzo del pronunciado enfriamiento en la superficie y la llegada de los icebergs.

Por tanto, sostienen los expertos, el proceso de fusión del hielo de los icebergs no fue el detonante del enfriamiento, aunque sí pudo haber acentuado o prolongado estas condiciones de frío durante el Pleistoceno.

"Hemos ahondado -dice el texto- en esa relación y demostrado la existencia de un retraso sistemático entre el comienzo del pronunciado enfriamiento en la superficie y la llegada de restos de icebergs a un lugar situado al suroeste de Islandia".

"Esto indica que, en general, los icebergs llegaron demasiado tarde como para provocar un enfriamiento", reiteran en el estudio sus autores, Stephen Barker, James Chen, Xun Gong, Lukas Jonkers, Gregor Knorr y David Thornalley.

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