20 septiembre, 2015
Mantas blancas cubren el glaciar de Róndano, en Suiza, para reducir la velocidad del derretimiento.
Mantas blancas cubren el glaciar de Róndano, en Suiza, para reducir la velocidad del derretimiento.

Desde hace unos ocho años, el glaciar de Róndano en Suiza ya no se ve color blanco inmaculado. No porque su color haya cambiado, sino porque está cubierto de mantas.

Esta es la medida temporal que debieron tomar en el lugar para tratar evitar lo inevitable, el derretimiento del glaciar.

En medio de un montón de piedras, arena y otros sedimentos de las morrenas, hay apiladas mantas, planchas de madera y una escalera, listas para dar batalla. El objetivo es salvar la principal atracción turística del glaciar, una cueva artificial excavada cada año en el hielo desde 1870.

“En los últimos ocho años tuvieron que protegerla con estas mantas para frenar el deshielo”, explicó David Volken, un glaciólogo que trabaja para el ministerio suizo de Medio Ambiente.

“Se me parte el corazón al ver como se encoge el glaciar, al verlo cubierto de mantas, al ver esta batalla infructuosa para salvar una montaña que se muere”, afirmaba Jean Pierre Guignard, de 76 años y residente de Lausana.

“Esto va a frenar las cosas un año o dos y después habrá que retirar las mantas y el hielo de debajo habrá desaparecido”, predijo el vecino que recuerda su primera visita al glaciar en 1955, cuando la lengua de hielo llegaba mucho más abajo, a un lugar donde hoy una cascada alimentada por el agua del glaciar atraviesa la montaña.

El caso de Suiza no es la excepción, sino la norma. Un reciente informe de la NASA lanzó la preocupante noticia de que los glaciares de Gro-enlandia se están derritiendo más rápido de lo estimado debido al calentamiento global causado por el humano. Por esta razón National Geographic tuvo que cambiar sus mapas el mes pasado debido a los efectos del cambio del clima en el Ártico.

Por sí sola, si toda Groenlandia se derritiera, se podría elevar hasta siete metros el nivel del mar.

No se tiene clara la cantidad de petróleo, gas o carbón que queda bajo tierra, pero un grupo de investigadores de la revista Science Advances advirtió que si se llegaran a utilizar todas las reservas de fuentes fósiles existentes para mover los vehículos, la industria, calentar hogares, hacer plástico y demás, la Antártida se derritiría por completo.

Para ser más claros, las reservas de petróleo existentes son suficientes para generar un aumento de 58 metros sobre el nivel del mar, lo que condenaría a grandes ciudades como Nueva York, Tokio, Shanghai, Calcuta o Hamburgo a la desaparición.

“Si no queremos derretir la Antártida, no podemos seguir sacando energías fósiles del suelo y liberándolas a la atmósfera como dióxido de carbono como venimos haciendo”, afirmó Ken Caldeira, investigador de la Carnegie Institution for Science de la Universidad de Stanford.

La temperatura aumenta dos veces más rápido en lugares como el Ártico, Antártico y los Alpes al ser considerados “puntos calientes”.

Cada año el glaciar suizo pierde entre cinco y siete metros de espesor, por lo que se estima que en la próxima década su volumen va a reducirse a la mitad.

Mientras tanto, Christine Ouedraogo, una turista de Burkina Faso, escucha atentamente el ruido del agua que emana del glaciar. “Yo no creo que estas mantas vayan a ser suficientes”, dice.