Establecimiento de la reserva marcó el comienzo de los parques nacionales

Por: Michelle Soto 21 octubre, 2013
La edad de un bosque se sabe por sus árboles. La vocación de Cabo Blanco es la conservación; por eso se permite la presencia humana en un pequeño tramo (dos senderos). | ALBERT MARÍN
La edad de un bosque se sabe por sus árboles. La vocación de Cabo Blanco es la conservación; por eso se permite la presencia humana en un pequeño tramo (dos senderos). | ALBERT MARÍN

El 21 de octubre del 1963 marca el momento en que Costa Rica decidió apostar por la conservación.

En esa fecha se creó la primera área silvestre protegida en Cabo Blanco, Cóbano de Puntarenas, pensada con criterio de conservación y no de seguridad, como los cráteres de los volcanes.

Imagen sin titulo - GN
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Aquella decisión impulsó el establecimiento del Sistema de Parques Nacionales (SPN), hoy Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) y con ello el país empezó a escribir esa historia verde que tanto reconocimiento internacional le ha deparado.

En los años 50, y como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, el país vivió una crisis económica derivada de la baja en las exportaciones de café y banano. Para paliar esta situación, el Gobierno implementó una política de cambio de uso del suelo, cuya consecuencia fue una tasa de deforestación que alcanzó el 50% del territorio nacional.

La historia daría un giro con la llegada, en 1960, del matrimonio integrado por Olof Wessberg (Suecia), más conocido como Nicolás, y Karen Mogensen (Dinamarca).

La pareja adquirió una finca a dos kilómetros de Montezuma, en Cóbano, donde esperaban realizar su sueño de vivir en armonía con la naturaleza. De esta manera se dieron a la tarea de reforestar.

“Cuando estaban con la idea de reforestar, don Nicolás fue a Cabo Blanco a buscar semillas de zapote colorado y se dio cuenta de que allí había un parche de bosque que estaba empezando a ser deforestado”, relató Andrés Jiménez, administrador de la hoy Reserva Absoluta Cabo Blanco.

Esa preocupación llevó a Wessberg a reunirse con Daniel Oduber, entonces diputado de la República, con tal de conseguir el apoyo político para conservar el bosque.

Sin embargo, en un país de vocación agrícola y ganadera, las prioridades eran otras.

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Perseverancia. Lejos de desalentarse, Wessberg insistió. Hizo 38 viajes en carreta a San José y envió 56 cartas escritas a máquina, en busca de respaldo.

Una vez conseguido el apoyo político, las tierras debían expropiarse y para eso buscó donaciones en el extranjero.

En 1961, el periódico londinense The Animals’ Champion publicó una carta firmada por Wessberg titulada “Un paraíso que necesita ayuda ahora”.

Conseguido el dinero, se debían justificar con criterio técnico las expropiaciones. Fue así como se hizo la primera descripción biológica y geológica de Cabo Blanco.

El 21 de octubre de 1963 se firmó el decreto que creó la Reserva Absoluta Cabo Blanco y tras nueve años de gestiones, el área silvestre protegida contó con sus primeros dos guardaparques, quienes resultaron ser también los primeros que tuvo el Costa Rica. Ellos son: Carlos Castrillo y Domingo Centeno.