Por: Michelle Soto 8 junio, 2015

Mark C. Myers es biólogo de la Universidad de Northern Iowa y uno de los investigadores que analizaron los datos recolectados por buzos a lo largo de 20 años en Isla del Coco.

Eso permitió ver el estado y vulnerabilidad de 12 especies de elasmobranquios (rayas y tiburones), las cuales se dividieron en cuatro grupos para facilitar el análisis: tiburones pelágicos, tiburones de arrecife, rayas de fondo y planctívoros.

Al respecto de este tema, La Nación consultó a Myers y este es un extracto de esa entrevista:

De los cuatro grupos en estudio, ¿cuál es más vulnerable?

Nosotros habíamos supuesto que los tiburones pelágicos y los planctívoros habían disminuido porque son grandes y con rangos de actividad extensiva, y es probable que, cuando salen del parque, queden expuestos a la pesca en el Pacífico oriental tropical.

”También supusimos que las rayas de fondo y los tiburones de arrecifes habían aumentado o mantenido su número porque, por su tamaño y movimientos más limitados, deberían ser mejor protegidos dentro del parque. Sin embargo, vimos que todas las especies con datos de abundancia relativa disminuyeron.

”En ese sentido, parece que todos los grupos son vulnerables. La magnitud de las declinaciones fueron mayores para las rayas Mobula spp y Manta birostris .

Como área marina, la Isla del Coco funciona, pero ¿debería ser más regional el enfoque de conservación?

El hecho de que las especies más pequeñas y residentes, como el tiburón punta blanca y las rayas de fondo, disminuyeran, combinado con reportes de pesca ilegal dentro del parque, indica que se necesita invertir más recursos en el control de la pesca ilegal.

”Además, es improbable que una reserva marina sola, aunque sea muy grande, sea capaz de conservar efectivamente poblaciones de especies de tiburones y rayas pelágicas. Estas especies requieren la integración regional de áreas protegidas, como el Corredor Marino del Pacífico Oriental Tropical que conecta la Isla del Coco con Galápagos (Ecuador) y Malpelo (Colombia).

”También urgen leyes que se enfoquen en la captura y la venta de productos derivados de estas especies. Varias rayas y tiburones, incluyendo el tiburón martillo y la mantarraya considerados en nuestro estudio, fueron incluidos en el apéndice II de La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites), que requiere que los países monitoreen y den permisos para la exportación”.