Actualmente las están criando y se espera liberarlas en el mes de marzo

 18 enero, 2014
Los pichones son criados hasta que alcanzan la madurez para poder valerse por sí mismos en el bosque. Para cerciorarse de ello, el proyecto tiene supervisión de un veterinario. | WANDA ARAYA
Los pichones son criados hasta que alcanzan la madurez para poder valerse por sí mismos en el bosque. Para cerciorarse de ello, el proyecto tiene supervisión de un veterinario. | WANDA ARAYA

Aguirre, Quepos En marzo, 20 lapas rojas volarán libremente por el Parque Nacional Manuel Antonio en un esfuerzo por incrementar la población de estas aves en el Pacífico Central y crear un corredor biológico entre ese Parque Nacional, Carara y Osa.

Se trata de una iniciativa del hotel Gaia, en Manuel Antonio, con apoyo del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) y la Cámara de Turismo de Manuel Antonio, Quepos y Aguirre (Catumaqa), entidades que brindan las facilidades para llevar a cabo el plan.

“Todo se inició en noviembre, cuando un amigo del Sinac me dijo que sería bueno recuperar la población de lapas que había en Costa Rica hace 40 años y, de ahí en adelante, decidí empezar el proyecto”, comentó Boris Marchegiani, director del hotel Gaia y de Catumaqa.

A la libertad. Las lapas rojas que serán liberadas ( Ara macao ) están en jaulas cumpliendo un proceso necesario de crianza antes salir al bosque. Ese proceso tarda aproximadamente cuatro meses.

Según Pablo Millán, asesor veterinario del hotel Gaia, las aves deben adaptarse para asegurar que podrán valerse por sí mismas una vez liberadas.

“El proceso de adaptación viene determinado por las propias aves, ya que no es un proceso fijo en el tiempo. Algunas se adaptarán muy rápidamente mientras que otras necesitarán un mayor tiempo e, incluso, pueden no llegar a adaptarse por completo”, explicó Millán.

Estas aves cumplen con un régimen de alimentación balanceada: solo pueden ingerir 250 gramos diarios de semillas, frutos y, ocasionalmente, hojas.

El financiamiento del proyecto proviene del hotel Gaia. La mayoría de las lapas que van a ser liberadas son producto de una donación directa de Alessandro Poma, quien tiene un criadero de estas aves en Santa Ana, San José.

Conservación. La lapa roja es un ave emblemática del Pacífico Central y, en términos de conservación, se le cataloga como una especie bandera para esta zona.

“Con el solo hecho de que ellas estén en el bosque, ayudan a conservar otras especies, como monos, mapaches, pizotes, iguanas y otras aves; la llegada de esta especie es de gran ayuda para la conservación del cantón y del Parque Nacional Manuel Antonio”, comentó Adrián Arce, encargado del programa Vida Silvestre, del Área de Conservación del Pacífico Central (Acopac).

Catumaqa, junto con el Sinac y el hotel Gaia, tienen como meta liberar de 50 a 100 lapas este año.

Según Marchegiani, el objetivo es lograr para el 2030 que haya alrededor de 600 lapas en toda esa zona costera del país.

Solo así se podría considerar que hay una población estable y sin amenaza de extinción.