Por: Amy Ross 10 abril, 2014

El conocimiento de las etnomatemáticas no solo se aplica para los indígenas, sino que puede beneficiar la enseñanza de las Matemáticas en general.

Este es el criterio de la experta en Etnomatemática y profesora de la Universidad Nacional (UNA), Mariel Gavarrete, quien explicó que la cultura permea las matemáticas en muchas dimensiones y niveles.

La docente Mónica Rojas acudió al taller. | MA. ANDREA GARCÍA
La docente Mónica Rojas acudió al taller. | MA. ANDREA GARCÍA

“En el entorno urbano son unas etnomatemáticas las que imperan. La mujer que teje pulseras en la parada tiene una habilidad en su lógica espacial y geométrica-mental impresionante y un agricultor de Sarapiquí es un estudioso de los patrones meteorológicos y del comportamiento de los cultivos”, explicó Gavarrete.

Con el fin de hacer un primer acercamiento, en setiembre la académica se reunió con profesores de Guanacaste, con el fin de proponer actividades para fortalecer la identidad a través de las etnomatemáticas.

“Ellos me hablaron de todas las matemáticas asociadas a los hornos tradicionales y en las danzas folclóricas. Ellos me decían que habían pedido incorporar más elementos de su subcultura, pero no tenían herramientas para hacerlo”, añadió.

Por otro lado, Domingo Yojcom, coordinador de Red Latinoamericana de Etnomatemática en Guatemala, consideró que se pueden exportar muchos conocimientos desde las culturas indígenas.

“Es necesario hacer consciencia en la sociedad de la existencia de estos grupos y de la importancia de tomar en cuenta sus conocimientos. ¿Por qué el indígena siempre tiene que aprender del blanco y no a la inversa?”, cuestionó.