Esta australiana lleva una década diseñando campañas de divulgación masiva en Inglaterra, que procuran hacer pensar y opinar sobre ciencia

Por: Debbie Ponchner 30 octubre, 2006
Entrevista: Karen Bultitude - 1
Entrevista: Karen Bultitude - 1

La ciencia se discute, no se alecciona

Divulgadora Científica

Profesión: Química y Física

Nacionalidad: australiana

Con títulos en física y química, la australiana Karen Bultitude ha dedicado su vida a la divulgación masiva de la ciencia.

Desde su unidad de comunicación científica en la Universidad del Oeste de Inglaterra, ella lleva una década diseñando campañas que promueven la discusión de temas relacionados con la ciencia.

Una de sus campañas más conocidas consistió en poner letreros en los buses de todas las capitales europeas para incitar a las personas a emitir su opinión en torno a cuestiones científicas.

Invitada por Cientec, con el apoyo de la embajada del Reino Unido, Bultitude ha dedicado esta semana a discutir la divulgación científica con estudiantes, comunicadores e investigadores de nuestro país.

Su última charla será hoy a las 9 a. m. en el Auditorio de Ciencias Sociales de la UCR.

A continuación, un extracto de su entrevista con La Nación.

¿Por qué es importante realizar divulgación masiva de la ciencia?

En el Reino Unido ya no son muchas las personas que deciden realizar una carrera científica. En los últimos diez años ha habido un esfuerzo por tratar de promover la ciencia en la población.

“Nuestro objetivo no es convertir a todas las personas en científicas, pero las alentamos a que piensen sobre la ciencia de manera más positiva y a que comprendan cuán importantes son la ciencia y la tecnología en sus vidas”.

En comparación con generaciones previas, ¿conoce hoy la gente más o menos la ciencia?

En Inglaterra se debe aprender ciencia hasta que se tiene 16 años, así que hay un buen entendimiento de la ciencia básica.

“El problema es que muchas personas sienten que ya están aleccionadas sobre la ciencia; han perdido el ‘factor sorpresa’. Ellas no piensan en su teléfono celular como algo científico: creen que es un juguete o un aparato divertido”.

“A principios del siglo XX, a la gente sí le gustaba la ciencia; sentía que marcaba una gran diferencia en su vida. Tratamos de crear ese vínculo de nuevo”.

¿Tiene la gente miedo ante ciertos problemas científicos?

Definitivamente. En Inglaterra hemos tenido muchos problemas con asuntos como pruebas genéticas y alimentos genéticamente modificados. El Gobierno desea evitar problemas en torno a esos asuntos.

“A lo largo de los últimos años ha habido muchos ‘sustos’ en torno a la ciencia, como con los avances de la nanotecnología: la gente no sabe exactamente qué es y se asusta.

“Nosotros procuramos abrir el debate; dar, a las personas, suficiente información para que ellas tomen su propia decisión, y darles una oportunidad para discutir sus opiniones.

“Así es como va la comunicación científica en Inglaterra: es una discusión, no una lección”.

En los últimos años, ONG como Green Peace o PETA han desarrollado inmensas campañas de divulgación sobre sus posiciones en torno a la ciencia. Las campañas que ustedes realizan, ¿son una respuesta a ellas?

Nosotros no tenemos una “agenda oculta”. Las campañas que lanzamos no procuran decir a las personas: ‘Usted debería pensar esto’. Lo que tratamos de decir es: ‘Bueno, ¿qué piensa usted’. Tratamos abrir la discusión, no respaldamos una sola opinión.

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