Estos quelonios son cazados por su carne.

 11 febrero, 2013

Caracas (Tierramérica). Ejemplares de tortuga arrau ( Podocnemis expansa ), amenazada de extinción, son cazados por pescadores inescrupulosos en el refugio de fauna del río Cinaruco, afluente del Orinoco Medio, unos 400 kilómetros al sudoeste de Caracas.

La carne de estos animales, cuyas hembras pueden medir hasta un metro de largo, se vende en la vecina ciudad de Puerto Ayacucho.

“La Guardia Nacional tolera esa cacería ilegal que diezma la especie y ahuyentó a los funcionarios del Ministerio del Ambiente que cuidaban el refugio y criadero de tortuguillos, tras detener, golpear y llevar a juicio a varios de ellos, acusados de robar dos fusiles de asalto”, denunció a Tierramérica la activista María Eugenia Gil, directora de comunicaciones de la Fundación Aguaclara.

Es una paradoja que el Estado, en colaboración con la Academia de Ciencias, desarrolle desde hace 24 años un programa de cría en cautiverio y liberación anual de miles de tortuguillos arrau para proteger la especie, y que en el refugio destinado a ese fin tolere la caza y obstruya el trabajo de sus funcionarios ambientales, subrayó Gil.