Modelos del Lanamme identifica puntos de riesgo en las rutas 10, 32, 230, 402 y 415

Por: Michelle Soto 21 abril
Volcán Turrialba visto desde La Central.
Volcán Turrialba visto desde La Central.

41 puentes se verían afectados por lahares derivados de la actividad del volcán Turrialba, según modelos realizados por geólogos del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme) de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Estos puentes están ubicados en las rutas 10 (Juan Viñas - Turrialba - Siquirres), 32 (San José - Limón), 230 (La Pastora - Capellades - Pacayas), 402 (Cot - Pacayas) y 415 (Turrialba-La Herediana de Siquirres).

"Si en el volcán Turrialba se llegaran a generar lahares y estos presentaran un volumen similar a los eventos que afectaron a Taras - Cartago entre 1963 y 1965 (10 millones de metros cúbicos), el área de inundación que provocarían podría sobrepasar la ubicación de varios puentes de rutas nacionales ubicadas alrededor del volcán", destacaron Paulo Ruiz, Paul Vega, Roy Barrantes y Luis Guillermo Loría, investigadores del Lanamme, en un informe donde dieron a conocer los resultados de la modelación efectuada por ellos.

Los lahares son flujos de material volcánico y árboles que bajan a gran velocidad, como cabezas de agua, a través de las cuencas hidrográficas (ríos y quebradas) localizadas en el macizo. Aprovechan la pendiente para ganar velocidad, por lo que esta puede variar entre 30 a 100 kilómetros por hora.

"Son eventos sumamente erosivos, ya que al mismo tiempo que incorporan sedimento, cortan las laderas y escarpes de las terrazas fluviales. Sin embargo, su fuerza erosiva disminuye cuando se movilizan por una roca muy resistente o gradientes bajos", explicaron los investigadores.

El Turrialba es el segundo volcán más alto del país, después del Irazú. Su cima se localiza a 3.340 metros sobre el nivel del mar (msnm). Las pendientes ubicadas en el sector noreste pueden alcanzar una gradiente de 55 grados, mientras que los flancos del macizo presentan ángulos entre 16 y 35 grados.

Esa condición lo hace propicio para los lahares o flujos de detritos. Sumado a ello se tiene que, la mayoría de la ceniza que ha eruptado en este período eruptivo (que inició en el 2010), se ha ido acumulando en el sector que mira hacia el Caribe, donde la precipitación promedio varía entre 2.200 y 8.000 milímetros al año.

"Si el volcán Turrialba llegara a presentar una erupción tipo vulcaniana o aún de menor tamaño, es posible que se generen lahares disparados por las lluvias en las zonas de mayor acumulación de ceniza y precipitación en la estación lluviosa", destacaron los geólogos.

Debido a su potencial destructor, los investigadores de Lanamme se dieron a la tarea de identificar obras de infraestructura vial que podrían ser impactadas por estos flujos de detritos. Esto dado que existen tramos de rutas nacionales que pasan cerca del volcán.

Para ello, los geólogos modelaron tres lahares de cinco, tres y dos millones de metros cúbicos (m³) que sumaran 10 millones de m³ (como los ocurridos en Irazú en los años 60), pero también modelaron un lahar de dos millones de m³, el cual constituye el escenario más cercano a la realidad.

"Un posible lahar más pequeño de tan solo dos millones de m³ también podría tener potencial de llegar a pasar la ubicación de varios puentes de rutas nacionales alrededor del volcán", señalaron.

Modelado

Primeramente, los investigadores mapearon los ríos y puentes ubicados dentro de los anillos de peligro volcánico establecidos a partir de un estudio anterior realizado por Gerardo Soto de la Red Sismológica Nacional (RSN: ICE-UCR).

Seguidamente, elaboraron un modelo digital de elevación o DEM a partir de una serie de ortofotos, que son mapas derivados de fotografías aéreas tomadas por un dron. Estos mapas fueron georreferenciados y corregidos de deformaciones.

Los geólogos ingresaron ese DEM al programa de computación LAHARZ, desarrollado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), y asignaron tanto volúmenes de material como puntos de disparo para así calcular las zonas en riesgo por lahares.

Se hicieron dos modelados, ambos con una confiabilidad del 95%.

Para el primero, los investigadores utilizaron como referencia el volumen de los flujos que afectaron a la comunidad de Taras durante las erupciones del volcán Irazú (1963-1965), el cual se calculó en 10 millones de m³. Eso sí, ese volumen se distribuyó en tres eventos: dos millones de m³, tres millones de m³ y cinco millones de m³.

Los puntos de disparo se colocaron en las zonas altas de los diferentes cauces alrededor del volcán, principalmente quebradas donde se acumula ceniza. Todos estaban dentro de los anillos de peligro volcánico definidos por Soto como zonas de mayor acumulación de ceniza en caso de una erupción de tipo vulcaniana (entre 5 y 10 kilómetros de altura) como la que se espera.

Entre mayor sea la pendiente, mayor será la velocidad del lahar. El volcán Turrialba se caracteriza por tener pendientes que superan los 16 grados e incluso, en uno de sus sectores, estas alcanzan los 55 grados de inclinación.
Entre mayor sea la pendiente, mayor será la velocidad del lahar. El volcán Turrialba se caracteriza por tener pendientes que superan los 16 grados e incluso, en uno de sus sectores, estas alcanzan los 55 grados de inclinación.
En riesgo

El modelo reveló que, el puente ubicado cerca de la unión de los ríos La Hondura y Sucio en el Parque Nacional Braulio Carrillo, se vería afectado en cualquiera de los tres escenarios y los lahares podrían bajar tanto por el cauce de La Hondura como por la del río Sucio.

"La cuenca del río Sucio es más susceptible a generar lahares no solo por la posible acumulación de ceniza que vendría del Turrialba, sino por los deslizamientos y zonas de intensa alteración hidrotermal que existen actualmente en la zona alta de esta cuenca, en el flanco noroeste del volcán Irazú", añadieron los investigadores.

Siguiendo en la ruta 32, el puente sobre el río Corinto también se vería afectado en cualquiera de los tres escenarios.

En el sector sureste del volcán, los puentes que serían impactados en cualquiera de los tres escenarios serían río Birris y canal de riesgo en ruta 10, así como los ubicados en los ríos Colorado, Turrialba, Pacayas, Birrís, Ortiga, Aquiares y Coliblanco en ruta 230.

En el mismo riesgo estarían los puentes sobre los ríos Colorado, Turrialba, Aquiares, vara, Danta, Guayabo, Lajas y Colima en ruta 415.

El segundo modelado se hizo a partir de un volumen de dos millones de m³ y tomando los mismos criterios de puntos de disparo. También se modelaron tres escenarios: conservador, promedio y peor.

En el caso de la ruta 32, y según este modelo, los puentes sobre los ríos Hondura, Sucio y Corinto ya se verían afectados desde el escenario promedio y, en el peor escenario, el lahar del río Sucio podría impactar el puente sobre el río Chirripó en la ruta 4.

En el sector sureste, los puentes en las rutas 215 y 230 sobre los ríos Bonilla, Quebrada Caño Seco, Guayabo, Guayabito, Aquiares, Quebrada Ariete y Turrialba se verían afectados en cualquiera de los escenarios.

En cuanto al sector suroeste, los lahares en el río Tiribí causarían impacto en la intersección con la ruta 251 aún en un escenario conservador, mientras que en los escenarios promedio y peor alcanzarían la ruta 2, llegando hasta Hacienda Vieja de Curridabat.

Los tres escenarios modelados para el río Reventado afectarían la infraestructura sobre la ruta 10. "Este es el mismo sector en Taras que sufrió secuelas por los lahares del Irazú entre 1963 y 1965", destacaron los geólogos.