Costa Rica aspira a replicar esta experiencia en comunidades aledañas a otros colosos

Por: Michelle Soto 28 abril

Cuando a Roberto Guzmán le comunicaron que enseñaría en el centro educativo El Volcán -ubicado en la comunidad La Central, a escasos metros del Turrialba- jamás imaginó que vería de primera mano cómo se comporta un coloso activo.

"Lo hemos visto tirar vapor y hasta hacer erupción", comentó este maestro unidocente, quien tiene a su cargo la educación de dos niños y una niña.

Tras haberse capacitado en aspectos básicos de vulcanología, Guzmán ahora puede enseñar a sus estudiantes a diferenciar entre los tipos de erupciones que realiza el Turrialba e incluso notar algunas señales que este envía.

Él es uno de los 12 docentes que forman parte de Maestros del Volcán, un programa de capacitación ideado por el geólogo Paulo Ruiz del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme) de la Universidad de Costa Rica (UCR).

"Este curso ha sido de gran utilidad para mí. Me está dando una visión más amplia sobre los peligros, pero también de los beneficios que puede dar un volcán y eso se lo puedo transmitir a los chicos e incluso a los padres", recalcó Guzmán. Los docentes están capacitados para hacer recreaciones de erupciones y experimentos en el aula si así lo deciden.

El programa se imparte en cinco escuelas, tres de ellas se encuentran dentro del anillo de cinco kilómetros que circunda el cráter y las otras dos son los centros educativos de La Pastora y Santa Cruz de Turrialba. Dos representantes de la Supervisión Regional de Educación del Ministerio de Educación Pública (MEP) también se sumaron a la capacitación.

Aparte del Lanamme, la iniciativa cuenta con el apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), así como del MEP y la Escuela Centroamericana de Geología de la UCR.

El maestro Rónald Villalobos recrea una erupción subpliniana tras haber simulado una vulcaniana, la cual derivó en flujos piroclásticos que corrieron por las laderas del volcán de espuma. Atrás, el geólogo Paulo Ruiz observa atento.
El maestro Rónald Villalobos recrea una erupción subpliniana tras haber simulado una vulcaniana, la cual derivó en flujos piroclásticos que corrieron por las laderas del volcán de espuma. Atrás, el geólogo Paulo Ruiz observa atento.
Aprender de Japón

Si bien Ruiz venía impartiendo charlas a niños, el año pasado dio forma a un proyecto inspirado en el programa Maestros del Volcán que se gesta en los centros educativos alrededor del volcán Usu, situado en el Parque Nacional Shikotsu-Tōya, en Hokkaidō (Japón).

"Nosotros en Japón estamos sujetos a sufrir muchos desastres y por eso damos tanta importancia a la educación para la prevención. Esperamos que nuestra experiencia sea útil para Costa Rica", dijo Ryozo Hanya, representante residente de JICA.

La versión japonesa del programa cuenta con una trayectoria de 17 años y ya son 50 docentes los graduados. Aunque algunos de ellos ya no ejercen como educadores porque se pensionaron, no dejaron de ser maestros del volcán y, más bien, se convirtieron en guías turísticos que atienden grupos escolares que visitan el parque nacional.

"En Japón, el maestro del volcán es un líder comunal que incluso está en la potestad de tomar decisiones en caso de que se requiera evacuar un sitio, por ejemplo. Esto porque tiene conocimiento y criterio. En período de calma, entonces se dedica a enseñar a los niños", manifestó Ruiz.

En Costa Rica, personas de la comunidad pueden integrarse a los comités locales de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE). Entonces, esta es una oportunidad para los recién graduados maestros del volcán, quienes podrían sumarse a estos grupos y aportar sus conocimientos.

"Contarían con criterio para dar su opinión, tomar decisiones y hacer recomendaciones en función de la prevención y la atención de una eventual emergencia", comentó Ruiz.

De hecho, Ronald Ramírez -supervisor regional de educación en Turrialba y ahora maestro del volcán- forma parte del comité municipal de emergencias. "Cuando está el coloso en actividad, nos reunimos periódicamente para estar monitoreándolo y tomar las medidas pertinentes. Este curso nos ha ayudado a bajar la ansiedad de la población cuando el volcán está en erupción, ya que vino a darnos una percepción más realista de las medidas y acciones que se deben tomar", explicó.

Carol Solano es maestra de preescolar en la escuela de La Pastora y aparte de responder a las preguntas de sus pequeños alumnos, también atiende las de los padres de familia. "En teoría uno educa a los niños, pero termina evacuando las dudas de los padres y la comunidad en general. Ahora, con esta capacitación, nos sentimos un poquito más preparados para informar", dijo.

De hecho, y según Ramírez, la idea es que los primeros maestros del volcán se conviertan en multiplicadores de lo aprendido y motiven a otros docentes a participar en el programa.

Es más, Ruiz no descarta expandir esta capacitación a otras comunidades que cuenten con volcanes activos. "De existir maestros del volcán en Poás o Rincón de la Vieja, por ejemplo, entonces podríamos pensar en realizar intercambios entre docentes, porque los volcanes y sus actividades son muy diferentes, las comunidades y los beneficios también", destacó el geólogo.

Viviendo con volcanes

Costa Rica tiene 371 focos volcánicos. De estos, solo cinco han eruptado en los últimos 400 años. Esa característica demanda que su población sepa cómo vivir en un país geológicamente tan activo.

Para Ruiz, si bien en las cinco sesiones del programa se abordaron temas como peligros y vigilancia volcánica, también se habló de los beneficios que traen los volcanes como su contribución a la fertilidad de los suelos y como atractivo turístico.

"El curso sirvió para concientizar que el volcán no es solo el volcán sino todo lo que lo rodea: los cultivos, la ganadería, la comunidad en sí, también el turista. Se trata de aprender a vivir con un volcán que, aunque lo veamos tranquilo, no podemos bajar la guardia pero tampoco hay que tenerle miedo. Es aprender a observarlo y, gracias al conocimiento, entenderlo", comentó Sionnie Benavides, asistente de la Supervisión Regional de Educación del MEP y maestra del volcán.

Ahora, el compromiso de los recién graduados es elaborar un plan para incorporar este nuevo contenido a las clases de Matemática, Ciencias, Estudios Sociales y Español.

En un año, este plan se someterá a revisión y en dos años, los docentes repetirán el curso para refrescar conocimientos porque, como dice Ruiz, siempre se es un maestro del volcán.