2 junio, 2014

La Nación (Argentina) / GDA Tenía que ocurrir en Buenos Aires. Los investigadores del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco) detectaron algunos de los mecanismos cerebrales que permiten anticipar acciones, a partir del estudio de bailarines de tango.

En un trabajo con 80 “tangueros” de distinto nivel de entrenamiento, que se publica en Neuroimage , descubrieron que solo los más expertos pueden prever cuándo se cometerá un error y también hallaron cuáles son los engranajes que se activan para dilucidarlo, a partir de información contextual.

“Veníamos estudiando cómo el contexto modula la comprensión de las acciones” cuenta uno de los autores, el biólogo y psicólogo Agustín Ibañez.

Es algo que ocurre en nuestra vida cotidiana: nuestro cerebro está constantemente tratando de anticipar lo que va a suceder y queríamos saber cómo lo hace.

Lucía Amoruso, primera autora del trabajo, se planteó que, por las características de la danza, los bailarines de tango debían ser un buen modelo para averiguarlo.

El equipo grabó 500 videos que validaron por un año. Luego, eligieron imágenes de cinco segundos donde se veían pasos perfectos, con un error grueso o con errores sutiles. Al final, pidieron a los participantes que los miraran y dijeran cuándo iba a ocurrir la falla, mientras se registraba la activación de ciertas regiones del cerebro con electroencefalograma de alta densidad, que arrojaron los datos.

“La investigación reveló que sólo en los bailarines expertos, 400 milisegundos antes de que se iniciara la secuencia, la actividad cerebral ya anticipaba que iba a ocurrir un error.

“Había algo en el contexto que se los indicaba”, afirma Ibañez. Los científicos también observaron que el cerebro de los más experimentados, pero no el de los novatos, procesaba las pasos de baile de forma similar a como se procesa el lenguaje.

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