Jóvenes trabajan en el prototipo que pretenden lanzar a finales de este año

Por: Monserrath Vargas L. 5 mayo, 2014
Nathalia Salas, Olga Álvarez, Ana Ruth Villarreal y Daniel Goren (ausente en la foto) componen el equipo Advanced, que trabaja en un sistema de videollamadas para comunicar a personas sordas con personas oyentes. La idea se gestó en las aulas de la Universidad de Costa Rica. | PABLO MONTIEL.
Nathalia Salas, Olga Álvarez, Ana Ruth Villarreal y Daniel Goren (ausente en la foto) componen el equipo Advanced, que trabaja en un sistema de videollamadas para comunicar a personas sordas con personas oyentes. La idea se gestó en las aulas de la Universidad de Costa Rica. | PABLO MONTIEL.

Cuatro jóvenes universitarios se propusieron garantizar, a la población sorda del país, su derecho a la comunicación.

Para ello, estos alumnos de la Universidad de Costa Rica (UCR) trabajan en un servicio de videollamadas que permitirá a dichas personas ponerse en contacto con oyentes por medio de intérpretes del Lenguaje de Señas Costarricense (Lesco).

Ana Ruth Villarreal, Nathalia Salas, Olga Álvarez y Daniel Goren son los cerebros detrás de la iniciativa llamada Advanced , que surgió en el Curso Introducción a la Dirección de Negocios.

Allí se les pidió concebir una idea capaz de generar dinero, o bien de responsabilidad social.

Olga Álvarez fue quien puso en la mesa la idea de crear un servicio de este tipo ya que forma parte de la comunidad sorda.

“Ella y los intérpretes de Lesco (que la UCR le facilita para que acuda a sus clases ) dijeron que sonaba tentador, que en los Estados Unidos se aplicaba algo parecido y que podría funcionar”, relató Nathalia Salas, estudiante también de la carrera de Comunicación Colectiva.

Se decidieron a construir la idea, aunque debieron “tropicalizarla”, según Ana Ruth, pues hay que tomar en cuenta que, en Costa Rica, ni la tecnología ni la situación económica son similares a la del país norteamericano.

Los muchachos se encuentran ahora en la etapa de planeamiento y ya han ganado varios reconocimientos a su iniciativa, algunos de ellos monetarios y otros en especie; es decir, han recibido asesoramiento legal y comercial.

El año pasado, el grupo alcanzó el primer lugar como emprendimiento social en el concurso nacional Yo, emprendedor . Además de recibir $2.000, fueron galardonados con el premio de Mujeres Emprendedoras.

Asimismo, ganaron en el certamen Generación E, de la cátedra del curso de Introducción a la Administración de Negocios, y el de Ideas Innovadoras, de la cátedra de Innovación y Desarrollo.

¿Cómo funcionará? El objetivo es que, si una persona sorda es dueña de una tableta, teléfono inteligente o computadora, pueda llamar a este sistema, y allí aparecerá un intérprete que podrá asistirlo.

“Así, en tiempo real usaríamos nuestra lengua materna (Lesco), y el intérprete la pasaría a voz en español, a la persona con la que uno se quiere comunicar”, aseguró la joven Olga Álvarez.

El sistema de llamadas entre la persona sorda y el intérprete se haría con Skype.

“Skype es la plataforma que más establecida está en Costa Rica, es rápida y tiene calidad, además de requerir menores pagos”, afirmó Nathalia Salas.

En el país existen unas 35.000 personas sordas aproximadamente, y, según las proyecciones realizadas por estos estudiantes, unas 15.000 podrían verse beneficiadas con el servicio.

El monto que estarían dispuestos a pagar estaría entre ¢5.000 y ¢10.000 mensuales.

“Este es un sistema pensado con un alto sentido de responsabilidad social; por eso no queremos cobrar como un servicio normal; pero para esto necesitamos buscar que nos subsidien parte de lo que costará una videollamada”, explicó Ana Ruth Villarreal.

Retos. Llevar a la práctica este proyecto, impone varios retos que los muchachos tratan de resolver en este momento. Entre ellos, cláusulas que deberían aplicarse en cuanto a la privacidad, o incluso figuras legales que no existen en el país, como la de “empresa social”, según explicaron los universitarios.

Los emprendedores añadieron que debe regularse la comunicación que tendrían las personas sordas con el intérprete, con el fin de garantizarles que lo que el interlocutor dirá será transmitido de manera fidedigna por la figura del intérprete de Lesco.

También deberá regularse la confidencialidad de las conversaciones que se sostengan en el servicio de videollamadas.

“Nuestro proyecto es una empresa social, como lo definen en otros países, pero esa figura jurídica no existe en Costa Rica. Entonces, debemos utilizar las figuras de asociación, fundación o sociedad anónima. Esto es una restricción”, aclaró Villarreal.

Además, deben tomar en cuenta las normas de respeto básicas para la cultura sorda.

“Hay muchas personas oyentes que no saben que el intérprete es como un fantasma. Eso significa que, si yo hago señas, se las paso al intérprete, y él habla en primera persona porque no habla por él, sino por mí”, concluyó.

Estefanía Carvajal, intérprete de Lesco durante la campaña del presidente electo Luis Guillermo Solís, aseguró que esta iniciativa le parece una excelente oportunidad.

“Somos pocos. Si nosotros logramos tener un espacio donde podamos estar, podremos atender a más personas que lo necesiten en el menor tiempo”, subrayó Estefanía Carvajal.

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