Diminuta rana del archipélago de Seychelles tiene un ‘amplificador bucal’

 4 septiembre, 2013
Se realizó un estudio de la densidad de los tejidos. La piel está representada en violeta, el cartílago en amarillo, la lengua de color rojo, el cerebro en rosa, los músculos en verde, y los ojos en azul. | PNAS PARA LN
Se realizó un estudio de la densidad de los tejidos. La piel está representada en violeta, el cartílago en amarillo, la lengua de color rojo, el cerebro en rosa, los músculos en verde, y los ojos en azul. | PNAS PARA LN

A pesar que las creían sordas por no tener tímpanos, las ranas Sechellophryne gardineri , originarias de los bosques tropicales del archipélago de Seychelles (al este del continente africano), en realidad escuchan muy bien.

Un nuevo estudio de científicos franceses explica que estos extraños anfibios tienen la capacidad de entender los sonidos, nada menos que a través de su boca.

Los resultados del peculiar sistema auditivo fueron publicados en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences esta semana.

Amplificador. La diminuta rana, que mide máximo un centímetro de largo, no posee oído medio ni tímpano, a diferencia de la mayoría de sus parientes.

Sin embargo, los científicos se sorprendieron cuando observaron que las ranas respondían a grabaciones de los llamados de otras de su misma especie, como si fueran capaces de entender.

Los investigadores realizaron entonces mediciones en la cavidad oral y demostraron que la boca de las S. gardineri funciona como un amplificador de sonidos.

“El papel de la cavidad como amplificador y resonador se investigó y demostró que los sonidos resuenan a 5.738 Hz, un valor cercano a la frecuencia dominante del llamado de esta especie”, explicaron los científicos en su reporte.

Otra pista que les ayudó en sus conclusiones es el delgado tejido (con un espesor cercano a 80 micrómetros) que existe entre la boca y el oído interno de estos individuos.

“Nuestros resultados contribuyen a la comprensión de la evolución del sistema auditivo en los tetrápodos (animales vertebrados de cuatro patas)”, cita el equipo liderado por Renaul Boistel. Para ellos, este descubrimiento también ayuda a entender mejor el proceso de evolución.

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