Rastro genético de poblamiento de América llega hasta isla de Pascua

Por: Michelle Soto 26 noviembre, 2015
CORTESÍA DEL CIEMIC
CORTESÍA DEL CIEMIC

Por viajar en la cabeza de los primeros nativos americanos, los piojos podrían dar pistas sobre el poblamiento de América y revelar una segunda ruta, a través del océano Pacífico.

Así lo cree Axel Retana, investigador del Centro de Investigación en Estructuras Microscópicas (Ciemic), de la Universidad de Costa Rica (UCR), con base en la distribución y la relación de parentesco entre especies (filogenia) de este insecto.

“Los piojos nos indican que hubo un paso que no estamos registrando con la genética y es el mismo paso que el arqueólogo Walter Neves había registrado con los fósiles de Brasil”, comentó Retana a La Nación.

Esa es una de las razones detrás del proyecto de investigación en el que Retana está enfrascado actualmente.

Junto con investigadores ingleses de la Universidad de Reading, el tico se encuentra caracterizando a nivel molecular a los piojos hallados en momias, con la idea de identificar relaciones geográficas y así trazar las posibles rutas que emprendieron sus huéspedes: los primeros nativos americanos.

“Tenemos muestras de México y Costa Rica, así como la posibilidad de trabajar con la colección de piojos que Charles Darwin recolectó durante sus expediciones”, relató el científico.

Genética. Dos trabajos dados a conocer este año y publicados en las revistas Science y Nature, utilizaron el análisis genético para dilucidar cómo fue el poblamiento del continente americano desde Siberia .

Mientras uno de esos estudios encontró evidencia de poblaciones procedentes del este asiático, el otro halló genes de poblaciones de Australasia (región de Oceanía que incluye a Australia, Nueva Zelanda, Tasmania, Nueva Guinea y Polinesia).

Las investigaciones optaron hacer un análisis del cromosoma Y para rellenar los vacíos de información que dejaba el análisis mitocondrial.

“El problema que se presenta es que la mitocondria es transmitida por la madre. El espermatozoide lleva la mitocondria en la cola y, al fecundar el óvulo, solo entra la cabeza y la cola queda por fuera”, explicó Retana.

Asimismo, el investigador agregó: “Si hubiera existido colonización solo de machos, eso no se hubiera reflejado en los análisis mitocondriales y muchos machos eran exploradores”.

A la fecha, la evidencia genética del cromosoma Y llega hasta Rapa Nui o isla de Pascua, pero aún no se ha podido conectar genéticamente a Rapa Nui con el continente americano, a pesar de que, en 1997, el arqueólogo Neves notó características antropométricas similares entre unos fósiles hallados en Brasil y los existentes en las islas de la Polinesia.

La variable del piojo. El estudio de los piojos en las cabezas de las momias de los nativos americanos podría aproximar una respuesta a la llegada de pobladores al continente por vía marítima y así complementar los existentes estudios genéticos.

Al menos así lo considera Retana, quien, en 1996, identificó un piojo encontrado en Costa Rica que coincide con el presente en las islas Marquesas, ubicadas en la Polinesia Francesa.

Retana hizo la filogenia y los resultados de esta lo llevaron a plantear la hipótesis de la ruta marítima en un artículo publicado en el 2005, en la Revista de Antropología Experimental.

No obstante, al 2010, solo existían 40 secuencias de piojos para América Latina.

Retana y su equipo en el Ciemic aportaron 22 secuencias más en los últimos años.

“La idea es continuar investigando para robustecer la información, porque sí existe una relación entre humanos y ciertos organismos que viajan con nosotros”, expresó Retana.