Investigación se realizó con 3.599 niños y adolescentes estadounidenses

Por: Monserrath Vargas L. 30 junio, 2013
El estudio asegura que las agresiones físicas o hacia objetos personales causan el mismo efecto en la salud mental de los jóvenes. | NYT PARA LN.
El estudio asegura que las agresiones físicas o hacia objetos personales causan el mismo efecto en la salud mental de los jóvenes. | NYT PARA LN.

Las peleas entre hermanos pueden ser tan dañinas como el bullying o acoso entre pares, que sufren los niños y adolescentes en las escuelas y colegios.

Así lo revela un estudio que se publicará en el número de julio de la revista Pediatrics.

La investigación fue realizada por científicos de la Universidad de New Hampshire, en Estados Unidos. Los datos analizados se desprenden de la Encuesta Nacional de la Exposición de los Niños a la Violencia (NatSCEV).

La muestra escogida incorporó a 3.599 niños, de entre un mes y nueve años, y de 10 y 17 años.

La información se obtuvo por vía telefónica. En el caso de los más pequeños, se entrevistó a sus cuidadores para obtener la información requerida.

El estudio analizó diferentes tipos de violencia, por ejemplo, los enfrentamientos físicos con “arma” y sin ella de por medio, lesiones, situaciones en las que los hermanos robaban o rompían un juguete a propósito. Además de la agresión psicológica, como decir cosas para asustar o avergonzar al otro.

“Esta investigación indica que la agresión entre hermanos está relacionada con los mismos efectos graves en la salud mental causados por el bullying” , dijo Corinna Jenkins , autora principal del estudio.

La investigación asegura que a pesar de que las consecuencias de la intimidación entre pares o bullying se pueden considerar más graves que las peleas entre hermanos, tanto la agresión física o hacia los objetos personales pueden causar la misma angustia o consecuencias en la salud mental, vengan de hermanos o de compañeros de la escuela o colegio.

“Algunos padres piensan que las peleas entre hermanos son beneficiosas, pues las consideran un buen entrenamiento para que sus hijos aprendan a lidiar con el conflicto y la agresión en otras relaciones”, afirmó Jenkins.

Sin embargo, dijo: “Nuestro estudio asegura que sin importar la gravedad o frecuencia de la agresión entre hermanos, de ninguna manera beneficia a niños o adolescentes que la sufren”.

El estudio también destacó que el 32 % de los niños (entre el mes y los nueve años de edad) que reportaron algún tipo de victimización por parte de sus hermanos en el último año, se mostraron con más afectación o angustia en su salud mental que los adolescentes que experimentaron algún tipo de agresión física leve.

Pero tanto niños como adolescentes aseguraron haber sido afectados de igual forma.

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