Durante 20 minutos, ella habló con los menores y les contestó sus dudas

Por: Irene Rodríguez 16 septiembre, 2016
La astronauta Kate Rubins a bordo de la Estación Espacial Internacional viste un traje espacial pintado a mano por pacientes de cáncer infantil.
La astronauta Kate Rubins a bordo de la Estación Espacial Internacional viste un traje espacial pintado a mano por pacientes de cáncer infantil.

Un traje espacial multicolor con diferentes técnicas artísticas de diez distintos pintores. Ese es el atuendo que luce desde este viernes la astronauta estadounidense Kate Rubins, quien se encuentra en la Estación Espacial Internacional (EEI).

El diseño de este singular uniforme fue hecho por diez menores del Centro Anderson para el Tratamiento del Cáncer, quienes desde mayo se unieron con el Centro Espacial Johnson. Allí, astronautas y niños con cáncer pusieron manos a la obra en un proyecto que mezcló arte y ciencia, como parte del tratamiento médico.

Con la ayuda de pinturas especiales, los pacientes dieron rienda suelta a su creatividad. La misma Rubins fue parte de esta faceta artística, pues las sesiones de pintura se dieron antes de su partida a la EEI. Del proceso también participó la astronauta jubilada Nicole Scott y personal de ingenería de la NASA.

En mayo pasado, diferente personal de la NASA ayudó con la pintura del traje.
En mayo pasado, diferente personal de la NASA ayudó con la pintura del traje.

De ese proyecto, salieron tres trajes: "Esperanza", "Coraje" y "Unidad". Rubins fue la primer astronauta en utilizar una de estas vestimentas y este viernes utilizó el traje "Coraje" mientras realizó sus labores en la EEI.

Rubins afirmó que esta iniciativa fue muy especial para ella, pues tiene una especialidad en Biología del Cáncer, pero no había tenido la oportunidad de estar en contacto con una faceta más humana de la enfermedad.

Conversación anhelada. El traje no fue el único premio para los niños artistas. La tarde de este viernes ellos tuvieron la oportunidad de compartir una charla a larga distancia con ella durante 20 minutos.

Por ejemplo, Tatiana Washington, de ocho años, le consultó que si tuvo que estudiar mucho para ser astronauta, pues cuando crezca ella quiere hacer animaciones digitales y sabe que debe estudiar mucho para eso.

Rubins le contestó que sí debe estudiarse muchísimo, pero que todo el sacrificio valió la pena porque ahora hace lo que le gusta.

"Qué lindo es ver que otra mujer también estudia mucho, yo también voy a poder entonces", dijo la pequeña.

Por su parte, Jacob Milton, de once años, le preguntó: "Me gustó mucho trabajar en el proyecto, significó mucho para mí y para mi familia. Mi pregunta es ¿en qué se trabaja? ¿y qué significó para usted el proyecto de pintar con nosotros?"

"Este es un gran mundo lleno de descubrimientos, yo hago el análisis de la atmósfera y sus componentes, si usted es muy curioso este trabajo da muchas posibilidades para crecer. Y sobre la segunda pregunta, realmente me encantó trabajar con ustedes, aprendí mucho. El proyecto me inspiró y ustedes también me inspiraron", contestó Rubins.

La astronauta se despidió alentando a los médicos del centro de cáncer infantil y recordándoles lo importante que es para los niños el trabajo que ahí realizan.