Por: Alejandra Vargas M. 2 junio, 2015
Ninguna otra sonda se ha concentrado en Europa. | CORTESÍA NASA
Ninguna otra sonda se ha concentrado en Europa. | CORTESÍA NASA

La agencia espacial estadounidense NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio) ya empezó a planear la que será su nueva misión, que la llevará a Europa.

Y no se trata de una exploración al Viejo Continente, sino de la luna o satélite del planeta Júpiter, llamada Europa.

Una de las metas de este proyecto sería buscar vida en la extraña agua líquida oculta bajo la superficie cubierta de hielo.

“Con agua salada, fondos rocosos y los elementos químicos producidos por el movimiento de las mareas, Europa podría ser el mejor lugar del sistema solar para encontrar vida (...). Si se confirma su existencia, un océano enorme en esta luna podría contener más del doble de agua que todos los océanos de la Tierra”, explicó la NASA.

La alerta sobre la nueva misión se infiere del nuevo presupuesto 2016 de la entidad espacial, que asignó $30 millones para iniciar los preparativos.

Elizabeth Robinson, encargada de finanzas de la NASA, indicó que todavía no se tienen o dan a conocer los pormenores de esta iniciativa, pero que el plan inicial es que la misión sería lanzada a mediados de la década del 2020.

Reconoció que ya han sido seleccionados instrumentos que incluyen cámaras y espectrómetros para captar imágenes en alta definición de la superficie de Europa.

Según trascendió, la nave que viajará hasta allá podría operar con energía solar y, debido a la dificultad de descender en este sitio, dará vueltas alrededor de Júpiter durante unos tres años. “En total, la sonda sobrevolará esta luna unas 45 veces, a una altura de entre 25 y 2.700 kilómetros”, detalló la NASA en su sitio web oficial: www.nasa.gov

Sobre el tema, Avi Loeb, astrónomo de la Universidad de Harvard, dijo al periódico Latercera.com de Chile que “ir a Europa sería más emocionante que explorar la seca superficie de Marte, pues allí podría haber peces bajo el hielo”.

Según él, entre los principales desafíos que deberá enfrentar esta misión está la enorme distancia que la separa de la Tierra. Por ejemplo, a la sonda estadounidense Galileo, enviada a Júpiter en 1989, le tomó seis años llegar al quinto planeta.

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