Estudio fue realizado por científicos franceses y luxemburgueses.

 27 febrero, 2013

Francia (AFP). Las perturbaciones del sistema inmunitario de los astronautas en los vuelos espaciales, un problema identificado desde las primeras misiones, son imputables a la ingravidez.

El problema viene siendo observado desde las primeras misiones lunares estadounidenses Apollo, en los años 1960 y 1970.

“En un vuelo espacial hay muchas modificaciones del entorno, numerosos factores de estrés: la microgravedad, la hipergravedad durante el despegue, choques térmicos, perturbaciones vinculadas a la alternancia del día y la noche”, enumeró Jean-Pol Frippiat de la Universidad de Lorraine de Nancy, investigador que dirige el estudio realizado por franceses y luxemburgueses desde el 2005 y cuyos resultados fueron publicados en la revista The Faseb Journal .

Para determinar cuál era el factor determinante, los científicos enviaron a la Estación Espacial Internacional (ISS) huevos de gallipatos, una especie de tritón.

“Luego hemos reproducido en tierra cada uno de estos factores de estrés, en condiciones espaciales, con los tritones. En cada ocasión, estudiamos la producción de anticuerpos”, detalló el científico.

Al término del estudio, los investigadores constaron que la ingravidez influye en los anticuerpos de forma cuantitativa y cualitativa. “Algunos aumentan, y otros disminuyen”, dijo Frippiat.

El debilitamiento del sistema inmunitario es la razón por la que los científicos ponen a los astronautas en cuarentena antes del despegue.

Asimismo, Frippiat advirtió sobre los peligros a la salud que implican los “viajes largos” al espacio. “Actualmente, las misiones a la ISS son de corta o media duración. Por ejemplo, para un viaje de diez días, se necesitan quince después del regreso para que el sistema inmunitario se normalice; pero no conocemos los efectos de un viaje muy largo al espacio”, manifestó.