El tema de la muestra será plantas nativas. Cada artista puede exponer hasta cuatro obras en técnicas como acuarela, guache, tinta, óleo o mixta.

Por: Michelle Soto 13 agosto
La ilustración botánica se diferencia de otras formas de arte plástico en su rigurosidad científica, es decir, su hiperrealismo debe posibilitar la identificación de la especie de planta. “No andamos buscando pintura de flores”, dijo Franco Pupulin del Jardín Botánico Lankester. | JEFFREY ZAMORA
La ilustración botánica se diferencia de otras formas de arte plástico en su rigurosidad científica, es decir, su hiperrealismo debe posibilitar la identificación de la especie de planta. “No andamos buscando pintura de flores”, dijo Franco Pupulin del Jardín Botánico Lankester. | JEFFREY ZAMORA

¿Dónde están los ilustradores botánicos de Costa Rica? Encontrarlos es la nueva cruzada en que está inmerso el Jardín Botánico Lankester de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Costa Rica es uno de los 20 países que participarán de la Exposición Mundial de Ilustración Botánica, actividad que coordina exhibiciones nacionales para llamar la atención sobre la necesidad de preservar la biodiversidad del planeta y, por ello, el tema para esa exposición es plantas nativas.

Mesa de trabajo de Sylvia Strigari, artista italiana especializada en ilustración botánica.
Mesa de trabajo de Sylvia Strigari, artista italiana especializada en ilustración botánica.

La cita será el 18 de mayo del 2018, fecha en que se celebra el Día Mundial del Arte de la Ilustración Botánica. El Jardín Botánico Lankester es el encargado de la exhibición nacional, la cual tendrá lugar en el Museo Calderón Guardia.

De acuerdo con Franco Pupulin, investigador del Lankester, lo que falta es incrementar la planilla de artistas plásticos y, por ello, este centro de investigación decidió lanzar una convocatoria pública.

“No andamos buscando pintura de flores, andamos buscando ilustración botánica. La diferencia está en que la segunda busca que, lo retratado, pueda reconocerse como especie”, aclaró Pupulin.

“La ilustración botánica no es una interpretación libre, requiere rigurosidad y fidelidad con la planta que se está ilustrando. La ilustración debe permitir que un botánico pueda identificar la especie con solo ver la acuarela o dibujo”, dijo Jorge Warner, también investigador del Lankester.

Acuarela, guache, acrílico, lápiz negro o color, tinta u óleo, todas las técnicas son bienvenidas en la ilustración botánica.
Acuarela, guache, acrílico, lápiz negro o color, tinta u óleo, todas las técnicas son bienvenidas en la ilustración botánica.

La muestra deberá reunir un mínimo de 40 obras y cada artista puede exponer hasta cuatro, en técnicas como acuarela, guache, acrílico, lápiz negro o color, tinta, óleo o técnica mixta. El formato debe ser 120 x 100 centímetros.

Los interesados pueden escribir a: noelia.belfort@ucr.ac.cr, deben enviar una imagen digital de cada obra a postular, el nombre del artista y el nombre científico de la planta ilustrada.

Las imágenes deben medir 10 pulgadas, tener una resolución de 300 puntos por pulgada (dpi, por sus siglas en inglés) y estar en formato TIFF o JPEG.

Hay tiempo hasta el 30 de noviembre de 2017.

“¿Cuál es el premio? Pues que Costa Rica entre en este selecto club de grandes países que tienen una tradición en ilustración botánica”, dijo Pupulin.

El nacer del arte botánico

Los dibujos de plantas se originaron por una motivación científica. Los herbolarios eran colecciones de plantas secas con fines medicinales. Las ilustraciones en estos servían precisamente para que las personas pudieran identificar las especies vegetales en el campo y así evitaran intoxicarse al consumirlas.

A partir del siglo XVI, la noción estética comenzó a inmiscuirse en estas ilustraciones hasta que, a finales siglo XVIII e inicios del siglo XIX, empezaron las primeras grandes colecciones de plantas en el mundo.

“No para fines utilitarios o científicos, como los herbolarios, sino para un objetivo más de contemplación”, comentó Pupulin.

La ilustración botánica se caracteriza por su hiperrealismo.
La ilustración botánica se caracteriza por su hiperrealismo.

“Eso dio un impulso a lo que se ha convertido en un verdadero arte de la ilustración botánica con artistas especializados que eran buscados por los científicos y sus obras eran reconocidas por museos pero también por coleccionistas”, agregó Sylvia Strigari, artista italiana dedicada a la ilustración botánica desde hace 15 años.

Los componentes artísticos, sin perder la rigurosidad científica, sirvieron para conectar a las personas con las plantas. “El arte botánico pasa por una emoción, gracias a la apreciación estética”, destacó Pupulin.

Para el investigador del Lankester, este tipo de arte es un poderoso instrumento de educación ambiental. “En todo momento, la representación artística ha sido testimonio de su época. La evolución del medio ambiente suscita hoy muchas interrogaciones de las cuales el mundo está tomando conciencia. La ilustración botánica, y su creciente interés, puede ser una forma de concientizar sobre las especies en peligro de extinción y la necesidad de conservarlas”, coincidió Strigari.

A través de la estética, la ilustración botánica se convierte en un instrumento de educación ambiental.
A través de la estética, la ilustración botánica se convierte en un instrumento de educación ambiental.
Refugium botanicum

De hecho, el proyecto conjunto de Pupulin y Strigari busca concientizar al público con respecto a las orquídeas.

“Está inspirado en una obra del siglo XIX de W. Wilson Saunders que se llama así: Refugium botanicum. En aquella época se ilustraron 64 orquídeas y se publicaron en un libro. El nuestro está pensado para también ser ilustrado y así dar a conocer, al gran público, plantas nativas y exóticas, aunque también raras o poco conocidas del Neotrópico”, explicó Pupulin.

A la fecha ya se tienen unas 26 ilustraciones botánicas y se espera tener más para así poder editar un libro.

“Puede parecer extraño que, en la era de la biología molecular, queramos resucitar el espíritu romántico del Refugium Botanicum. Hay, sin embargo, buenas razones para hacerlo. El método previsto de este trabajo es algo que estamos acostumbrados a seguir en el Jardín Botánico Lankester donde estudiamos con orgullo los especímenes vivos siempre que es posible, ilustrándolos y describiéndolos como tales”, manifestó Pupulin.

A las acuarelas y dibujos a tinta se le incorporará información científica –como datos morfológicos, ecología, genética y polinización– que permitan comprender esa gran diversidad de orquídeas.

Quizá esta cruzada por encontrar a los ilustradores botánicos de Costa Rica resulte en más obras para Refugium botanicum.