Investigadores harán la extracción y muestras genéticas irán a banco

Por: Michelle Soto 3 septiembre
La orquídea araña ( Brassia caudata ) es una de las plantas que forman parte de la colección viva del Jardín Botánico Lankester de la Universidad de Costa Rica. | ALEJANDRO GAMBOA
La orquídea araña ( Brassia caudata ) es una de las plantas que forman parte de la colección viva del Jardín Botánico Lankester de la Universidad de Costa Rica. | ALEJANDRO GAMBOA

Aparte de las plantas vivas que yacen en sus invernaderos, el Jardín Botánico Lankester pretende conformar una base de datos con datos genéticos de unas 1.600 especies de orquídeas que corresponden a la biodiversidad descrita a la fecha en Costa Rica.

Esto sería posible gracias a un nuevo banco que preservará el ADN de las plantas en condiciones de congelamiento, el cual opera en el recién inaugurado Laboratorio de Extracción y Amplificación de ADN, que es, precisamente, el espacio donde se realizará la biología molecular.

Si bien los científicos del Lankester ya realizaban extracción de ADN en colaboración con otros laboratorios, este nuevo espacio les permitirá hacerlo por su cuenta y, a la vez, tener control sobre la muestra que almacenarán en el banco.

El objetivo es utilizar esa información genética para realizar estudios de taxonomía, pero también para averiguar las relaciones evolutivas de las orquídeas e incluso saber qué tan sana está una población, información útil para su conservación.

Novedades. Este es uno de cuatro laboratorios con que cuenta el nuevo edificio, inaugurado la semana pasada. Con ellos, este centro de la Universidad de Costa Rica (UCR) busca diversificar sus líneas de investigación.

“El fuerte del Lankester siempre ha sido taxonomía, pero ahora queremos incursionar en ecología para estudiar procesos de polinización y conocer más sobre la relación simbiótica entre semillas y hongos que resulta clave durante la germinación. También queremos averiguar más sobre los tipos de hábitats donde se desarrollan las orquídeas”, explicó Mario Blanco, director del Jardín Botánico Lankester.

Por ejemplo, el Laboratorio de Micropropagación y Biotecnología se centrará en propagación in vitro de orquídeas.

Esto se puede hacer a través de semillas, las cuales requieren condiciones asépticas a la hora de germinarlas y también sembrarlas en medios de cultivo con ciertos compuestos químicos, dado que no cuentan con reservas de alimento.

Pero esa no es la única técnica con la que se experimentará. Los investigadores buscan realizar micropropagación a partir de células del meristemo, que consiste en tomar células de una parte de la planta que esté en crecimiento activo para crear miles de individuos genéticamente idénticos.

“Esta técnica es útil en el caso de orquídeas que no pueden autofertilizarse. Si tuviéramos alguna especie en esta condición y en peligro de extinción, entonces podríamos propagarla para evitar perderla”, manifestó Blanco.

Este laboratorio también tiene previsto investigar diferentes técnicas de micropropagación con el fin de mejorarlas y, si fuera el caso, transferir ese conocimiento a cultivadores para así evitar la extracción de ejemplares del bosque.

Por su parte, el Laboratorio de Morfología e Histología se abocará a estudiar la estructura de las plantas y las características de sus tejidos. Eso permitirá conocer la base anatómica de las orquídeas y las funciones de ciertas estructuras.

Para hacerlo, este centro cuenta con un estudio fotográfico para documentar cada una de las partes de la planta.

En otro laboratorio, el de Microscopía, están los equipos de alto poder dedicados a la disección que permitirán ver estructuras microscópicas.

Nuevo edificio de laboratorios del Jardín Botánico Lankester.
Nuevo edificio de laboratorios del Jardín Botánico Lankester.

Nuevas fronteras. El nuevo edificio tiene un área de construcción de 1.070 metros cuadrados. Aparte de los laboratorios, el inmueble alberga oficinas para los investigadores.

Según Blanco, el contar con más espacio posibilitará hospedar a científicos visitantes, tanto nacionales como otros que llegan del extranjero.

Actualmente el Lankester tiene un proyecto de cooperación con la Universidad de Chiriquí, Panamá, para explorar la diversidad de flora en ese país.

También se apoyará a los científicos de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, quienes actualizarán sus listas de orquídeas.

“De los países centroamericanos, Honduras es el menos explorado botánicamente”, destacó Blanco.

El edificio recién estrenado además será el hogar de la revista Lankesteriana, publicación científica dedicada a la familia Orchidaceae, y de una biblioteca especializada. “Estamos en conversaciones para recibir una donación de 7.000 libros que son propiedad de una persona en Estados Unidos, que pronto se va a retirar, y desea que el Lankester sea el custodio de ese material”, contó Blanco.

Más espacios. Otra novedad es que, para impartir cursos y charlas, ahora se dispone de un auditorio con capacidad para 50 personas, así como una nueva área para un herbario, que triplicará el espacio disponible para albergar la colección húmeda y, más adelante, también resguardará la colección seca y será donde se almacene la colección de fragancias.

“Ahora ya contamos con espacio para crecer en muestras por los próximos 15 años”, detalló el director.

Las antiguas instalaciones se remodelarán para dotar al Lankester de una cafetería, ya que recibe más de 26.000 visitantes al año.

En el otro espacio estará el departamento de Educación, que se encargará de atender a escuelas y colegios.

A futuro, y según el plan maestro, se proyecta ampliar los invernaderos. En el 2016 se construyeron dos pequeños, los cuales están dedicados solo a investigación y no están abiertos al público.