17 julio, 2014

México

Un grupo de científicos halló, en el centro de México, un colmillo de mamut que data de unos 10.000 años antes de nuestra era y que fue usado en la época prehispánica como ofrenda, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH).

La defensa del animal extinto fue encontrada cubierta con fragmentos de cerámica y restos de cenizas, carbón y algunas semillas carbonizadas, "por lo que se deduce que se trató de una ofrenda que antiguos habitantes de influencia olmeca depositaron durante el periodo Preclásico Medio (1000 - 400 a.C.)" para consagrar el inicio de una construcción, indica un comunicado del INAH.

El hallazgo se produjo en el Cerro de los Magueyes, en el municipio de Metepec (estado de México, centro), cuando un grupo de investigadores realizaba labores de salvamento arqueológico en un socavón.

En esta zona ya se habían encontrado restos de mamut, "pero no se habían descubierto en una ofrenda como esta, es la primera en su tipo en la región", destacó la arqueóloga María del Carmen Carbajal, responsable del rescate de la pieza.

Arqueólogos mexicanos encontraron un colmillo de mamut de casi tres metros usado como ofrenda en una construcción prehispánica con antigüedad de entre 3.000 y 2.400 años.
Arqueólogos mexicanos encontraron un colmillo de mamut de casi tres metros usado como ofrenda en una construcción prehispánica con antigüedad de entre 3.000 y 2.400 años.

Según los expertos, lo relevante del hallazgo es que los antiguos habitantes extrajeron el colmillo de mamut de la parte baja del valle para depositarla como ofrenda en el cerro, pues se sabe que el hábitat del mamut no correspondía a las partes altas.

"Con casi tres metros de largo, la pieza ósea fue llevada al cerro desde la zona lacustre. La apropiación de este elemento debió de haber sido pensada por ritualidad, puesto que le otorgaron un valor simbólico de la naturaleza y lo utilizaron en la ofrenda", comentó Carbajal.

En el mismo cerro de los Magueyes también se hallaron vestigios de muros que dan evidencia de que a partir de 1000 a 400 a.C. ya se realizaban construcciones a base de piedra en el lugar que eran utilizadas para realizar actividades domésticas, funerarias y rituales, que incluían ofrendas con restos óseos humanos.

"Hasta antes de nuestras excavaciones, se tenía la visión de que los habitantes de esta región eran grupos marginados (...). Además de muros delimitando pisos, encontramos cuartos, fosas y restos de cerámica que evidencian los contactos que hubo con pueblos de otras regiones", comentó por su parte la arqueóloga Paz Granados, quien participó en el proyecto arqueológico.