12 septiembre, 2015
Un glaciar es una gruesa masa de hielo que se origina en la superficie terrestre por acumulación, compactación y recristalización de la nieve.
Un glaciar es una gruesa masa de hielo que se origina en la superficie terrestre por acumulación, compactación y recristalización de la nieve.

El Mercurio, GDA

Ahora, un grupo de científicos acaba de dar con una pista que ayudaría a entender un poco mejor ese puzzle.

El océano Antártico -aquel que rodea al continente blanco en su completitud- es el mayor vertedero natural de CO -2 generado por el hombre, o lo fue hasta que bajó su capacidad de captura a principios de los 90 (algo crítico, si se considera que el ritmo de emisiones no ha bajado).

Sin embargo, hace poco se descubrió que su capacidad de absorber el contaminante se habría recuperado desde 2012, y en la última edición de la revista Science aparece publicado el porqué.Cambios en el clima, particularmente en los patrones de los vientos y en la temperatura, serían los responsables de la recuperación.

Si bien -continúa el estudio- esta es una buena noticia para el cambio climático -ya que reduce el CO -2 total de la atmósfera-, aún no hay forma de determinar si es una mejora permanente.

En los años 90, los vientos en el océano Antártico fueron más fuertes, ocasionando que aguas profundas subieran, explica Dorothee Bakker, de la Universidad de East Anglia, Reino Unido, y miembro del equipo investigador.

"Como estas tienen concentraciones mayores de CO -2 , el que llegaran a la superficie produjo que se liberaran más gases de efecto invernadero, disminuyendo la absorción neta de contaminantes", dice.

El enfriamiento de las aguas del Pacífico también habría contribuido al proceso.Para el investigador del Núcleo Milenio de Paleoclima y académico de la U. de Magallanes, Ricardo De Pol, este trabajo es muy importante, ya que las nuevas estimaciones generarán discusión y nuevos trabajos.

"Habrá que introducir estos datos en los modelos, y sin duda será trascendente", dice.Aunque las pistas son nuevas, la investigación también genera otras preguntas.

La reactivación del océano Antártico coincidió con la prevalencia del fenómeno La Niña, así como también con la presencia del hiato o período donde la temperatura promedio del planeta paró su tendencia alcista. ¿Hay relación entre ellos?, se preguntan los investigadores.

A esto se suma que nada indica que la situación actual vaya a ser la norma: "Hay menudencias del proceso que necesitan más datos para ser entendidas", dice Ricardo De Pol.

Etiquetado como: