11 febrero, 2016

Washington

Las ondas gravitacionales, que Albert Einstein predijo hace 100 años en su teoría de la relatividad general, se detectaron por primera vez de manera directa el pasado 14 de setiembre de 2015, lo que permitirá un mejor conocimiento del universo.

Los científicos del Observatorio estadounidense de interferometría láser (LIGO) pusieron fin a meses de rumores y de gran expectación entre la comunidad investigadora ante un descubrimiento que abre la puerta a redescubrir el universo, esta vez, sin necesidad de la luz.

"Nuestra observación de las ondas gravitacionales cumple con un ambicioso objetivo establecido hace cinco décadas para detectar de manera directa este fenómeno y entender mejor el universo", explicó el director del laboratorio LIGO, David Reitze.

"Además, completamos el legado de Einstein en el centenario de su teoría de la relatividad general", añadió.

Emil Schreiber muestra un detector de ondas gravitacionales (GEO600 en Ruthe).
Emil Schreiber muestra un detector de ondas gravitacionales (GEO600 en Ruthe).

Einstein descubrió que los objetos que se mueven en el universo producen ondulaciones en el espacio-tiempo y que estas se propagan por el espacio. Predecía así la existencia de las ondas gravitacionales.

Este hallazgo abre una nueva puerta en la astronomía, porque hasta ahora los científicos se han valido de diferentes formas de luz (ondas electromagnéticas) para observar el Universo.

Las ondas fueron detectadas a las 03:51 a. m. (09.51 GMT) del pasado 14 de setiembre por los dos detectores de LIGO, uno localizado en Livingston (Luisiana) y otro en Hanford (Washington).

Las ondas gravitacionales transportan información acerca del movimiento de los objetos en el universo, y se espera que permitan observar la historia del Cosmos hasta instantes remotos.