Antecedentes de individuos influyen en agrado o rechazo por ciertos aromas

Por: Monserrath Vargas L. 27 noviembre, 2016
A los individuos del experimento se les solicitó oler seis aromas: anís, lavanda, arce, el arbusto gaulteria, rosa y fresa. | ARCHIVO
A los individuos del experimento se les solicitó oler seis aromas: anís, lavanda, arce, el arbusto gaulteria, rosa y fresa. | ARCHIVO

Cuando usted y una persona proveniente de otra cultura huelen, por ejemplo, el aroma de una fruta, la reacción de ambos puede ser muy diferente.

¿A qué se debe este fenómeno? Según científicos del Centro de Investigación en Neurociencia de Lyon, en Francia, y del Instituto Neurológico de Montreal, en Quebec, Canadá, los antecedentes culturales serían los responsables.

La afirmación de estos investigadores se basa en un experimento efectuado con sujetos ubicados tanto en Canadá como en Francia.

Los aromas de anís, lavanda, arce, rosa, fresa y el arbusto gaulteria fueron escogidos para la investigación.

A los participantes se les pidió oler los aromas dos veces. En la primera ocasión, se les dio a olfatear sin decirles qué era lo que olían, mientras que en la segunda, se les dijo el nombre de cada uno de los aromas seleccionados.

A continuación, se les solicitó a los participantes que clasificaran los aromas por el agrado que sentían , la intensidad, la familiaridad y si este era comestible o no. Asimismo, los científicos evaluaron aspectos como inhalación, actividad de los músculos faciales, respiración y frecuencia cardíaca de cada uno de los individuos involucrados.

El estudio reveló diferencias significativas en el agrado que sentían los participantes por ciertos olores.

Los franceses otorgaron calificaciones mucho más bajas al arbusto de gaulteria, pues en ese país suele ser utilizado en medicamentos, mientras que en Canadá es empleado en dulces.

Mientras, los canadienses dieron puntuaciones de agrado mucho más bajas a la lavanda que los franceses. En Francia, ese aroma es mucho más común.

Al consultarles la descripción de los olores, los sujetos de Canadá fueron más precisos en brindar una mejor descripción del arce y la gaulteria, mientras que los franceses lo lograron de mejor forma con la lavanda.

“El sentido del olfato ocupa una parte muy antigua de nuestro cerebro. El estudio de este sistema sensorial nos ayuda a comprender cómo hemos evolucionado como especie”, aseguró la neuropsicóloga Jelena Djordjevic, quien estuvo a cargo del equipo investigador en Montreal.

Aunque en el pasado se realizaron estudios similares, esta es la primera vez que se compara a individuos que comparten el mismo idioma y algunas tradiciones similares, aseguró el análisis.

A futuro. Según Djordjevic, estudios como este también pueden ir abriendo camino en las investigaciones relacionadas con la pérdida de olfato debido al envejecimiento normal, o algunas enfermedades neurológicas que afectan también a este sentido.

“La investigación de los trastornos olfativos puede darnos pistas sobre los mecanismos de las enfermedades y las posibles formas de tratarlas”, concluyó la especialista Djordjevic.

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