Científico dice que podría usarse para hacer exploraciones espaciales lejanas

Por: Monserrath Vargas L. 1 agosto, 2014
Un científico de la Universidad Estatal de Arizona dudó de que las hojas sintéticas logren sobrevivir fuera del planeta. | JULIAN MELCHIORRI PARA LN.
Un científico de la Universidad Estatal de Arizona dudó de que las hojas sintéticas logren sobrevivir fuera del planeta. | JULIAN MELCHIORRI PARA LN.

La humanidad ha viajado al espacio exterior, ha mejorado la expectativa de vida con grandes avances en el campo de la medicina y, ahora, en un laboratorio, la ciencia crea hojas sintéticas, capaces de producir oxígeno por sí mismas.

Silk leaf u “hoja de seda” es el nombre del invento desarrollado por Julian Melchiorri, del Royal College of Arts de Londres, realizado en conjunto con la Universidad de Tufts de Boston, EE. UU., en un curso de diseño de Ingeniería.

El joven confeccionó la hoja con proteína de la seda y le adicionó órganos celulares, llamados cloroplastos, extraídos de las plantas. Los cloroplastos se ocupan de la fotosíntesis, pues ayudan a convertir la luz en energía química.

“Extraje los cloroplastos de las células vegetales y los puse dentro de esta proteína de seda. Como resultado, tengo el primer material fotosintético que está viviendo y respirando como lo hace una hoja”, dijo el experto a la revista De Zeen Magazine .

Así, esta hoja sintética es capaz de absorber luz, agua y dióxido de carbono (CO2) y transformarlo en oxígeno.

El joven manifestó que el experimento fue pensado para el espacio.

“Las plantas no crecen en la gravedad cero. NASA está buscando diferentes formas de producir oxígeno para soportar viajes espaciales lejanos, para vivir en el espacio. Este material podría permitirnos explorar el espacio más allá de lo que ahora podemos hacerlo”, agregó Melchiorri.

El beneficio de la pequeña fábrica de oxígeno se podría disfrutar también en la Tierra, ubicando las hojas en los edificios y ambientes donde la gente vive y trabaja.

El científico Wim Vermaas, del Centro para Bioenergía y Fotosíntesis de la Universidad Estatal de Arizona, opinó en CityLab.com , que quizá el proyecto no sería tan eficaz fuera del planeta.

“La mayoría de las proteínas en el cloroplasto tendrían que ser importadas. La vida de un cloroplasto aislado es efímera. Por lo tanto, me temo que no sobreviviría el tiempo suficiente para ser útil para una misión espacial”, dijo Vermaas.

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