El proceso fue aplicado en ratones y utilizó luz láser para manipular el cerebro

 1 septiembre, 2014

Tokio AFP Un experimento efectuado en ratones y diseñado por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) abre la puerta al desarrollo de técnicas para alterar las emociones positivas o negativas asociadas a cada recuerdo sin usar sustancias químicas.

El experimento consiguió que los ratones asocien emociones placenteras a recuerdos creados en situaciones de miedo y a la inversa. | MARIO ROJAS.
El experimento consiguió que los ratones asocien emociones placenteras a recuerdos creados en situaciones de miedo y a la inversa. | MARIO ROJAS.

Un grupo liderado por el japonés Susumu Tonegawa, Nobel de Medicina en 1987, publicó los resultados en la revista Nature .

El experimento logró que los roedores asocien con emociones placenteras recuerdos creados en situaciones de miedo y, a la inversa, que los momentos agradables se tornen en recuerdos relacionados con el estrés.

Para manipular esas emociones, los científicos estimulan con haces de láser ciertos circuitos neuronales del hipocampo, donde se almacena la información contextual de la memoria –dónde y cuándo sucedió determinado acontecimiento– y de la amígdala, en la que se codifican los sentimientos relacionados con esa información.

“Sabemos que las dos regiones, el hipocampo y la amígdala, están conectadas. Lo que hemos descubierto es que podemos cambiar las asociaciones que unen la memoria contextual con sus correspondientes emociones, de negativo a positivo y a la inversa ” , explicó Tonegawa en rueda de prensa.

El científico subrayó que la técnica optogenética que han desarrollado para el experimento en ratones –estimulación de las neuronas a través de la luz– permitirá en el futuro iniciar nuevas vías para el tratamiento en humanos de problemas psicológicos como el estrés postraumático y la depresión.

“Ahora podemos acceder al interior del cerebro y manipularlo para cambiar el comportamiento asociado a un recuerdo sin usar medicamentos. No se utiliza ninguna sustancia química. Esto representa una nueva vía para la psicoterapia en el futuro” , dijo Roger Redondo, coautor del estudio.

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