Recurrieron a tecnología 3D para modelarlo a partir del cráneo

Por: Michelle Soto 8 mayo

¿Puede la inteligencia modificar físicamente el cerebro de las personas o viceversa? La autopsia de Albert Einstein, por ejemplo, reveló que el lóbulo parietal inferior en el cerebro del físico era más grande que el de una persona normal y los neurocientíficos asocian este lóbulo con cognición visoespacial, pensamiento matemático y procesamiento de imágenes en movimiento.

En el caso de Einstein, los investigadores contaron propiamente con el órgano para sus estudios. No tuvieron la misma suerte con René Descartes, filósofo, matemático y físico francés del siglo XVII y célebre por su frase "pienso y dudo, luego existo".

Las imágenes generadas por el escáner CT sirvieron de base para realizar el modelo 3D del cerebro del filósofo René Descartes.
Las imágenes generadas por el escáner CT sirvieron de base para realizar el modelo 3D del cerebro del filósofo René Descartes.

Sin embargo, la tecnología vino a darles una segunda oportunidad de estudiar a Descartes. Utilizando un escáner CT para observar la impresión que dejó el cerebro en el cráneo conservado del filósofo y posteriormente utilizando esas imágenes para generar un modelo 3D, los científicos reconstruyeron su cerebro.

Esta técnica ya ha sido utilizada, desde hace una década, por paleoantropólogos y antropólogos forenses para conocer la morfología endocranial (formas dentro del cráneo) de homínidos prehistóricos.

Para ello, los científicos franceses y holandeses recurrieron al cráneo preservado del filósofo que yace en el Museo Nacional de Historial Natural en París (Francia).

Al pasar el escáner por el cráneo quedaron al descubierto las superficies endocraneales, los senos paranasales y la morfología supraorbital (región ubicada por encima de la órbita de los ojos).

Los investigadores publicaron sus hallazgos en el Journal of the Neurological Sciences.

El Museo Nacional de Historial Natural, ubicado en París (Francia), conserva el cráneo de 200 años.
El Museo Nacional de Historial Natural, ubicado en París (Francia), conserva el cráneo de 200 años.
Un cerebro de letras

En términos generales, el cerebro de Descartes es normal. Sus dimensiones se hallan dentro de los rangos promedios de 102 humanos modernos que también fueron analizados.

Sin embargo, los científicos observaron una protuberancia inusual en la corteza o lóbulo frontal. Esta parte del cerebro se relaciona a la producción lingüística y oral.

Para los investigadores, según indican en su estudio, esta particularidad no necesariamente es indicativo de genialidad.

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