Dormir, caminar y jugar permite consolidar la memoria

Por: Michelle Soto 20 marzo
El dueño puede reforzar positivamente el aprendizaje del perro al asociarlo con un premio o una caricia. Por ejemplo: cada vez que ejecute la nueva orden o truco, puede darle un pequeño premio.
El dueño puede reforzar positivamente el aprendizaje del perro al asociarlo con un premio o una caricia. Por ejemplo: cada vez que ejecute la nueva orden o truco, puede darle un pequeño premio.

En los perros, las actividades que estos realicen después de aprender un nuevo truco u orden influyen en el proceso de consolidación de la memoria y, por ende, en su posterior capacidad para recordar el conocimiento adquirido.

Así lo determinó un estudio realizado por investigadores húngaros, el cual se publicó recientemente en la revista científica Scientific Reports.

Tras aprender una nueva orden o truco, lo mejor es que el cánido realice actividades distintas a adquirir conocimiento y no seguirle abarrotando de información. Estas actividades pueden ser de tipo físico como caminar o jugar, aunque lo mejor es que efectúe una siesta.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores contaron con la ayuda de 53 perros. A todos se les enseñaron dos órdenes, sentarse y echarse, utilizando comandos en inglés, idioma que era nuevo para ellos.

Luego, los canes se dividieron en cuatro grupos. El primer grupo tomó una siesta, mientras que el segundo se fue a caminar, lo cual implicaba una actividad física mayor con mínima interferencia cognitiva.

El tercer grupo se abocó a aprender una nueva orden, lo cual demandaba un esfuerzo físico menor pero cognitivamente mayor.

El último grupo se dedicó a jugar con un juguete en el piso, si bien la actividad física era baja, el juego implicaba una descarga emocional alta.

Los perros demoraron en estas actividades una hora y luego se les volvió a evaluar para observar si recordaban las dos órdenes en inglés que habían aprendido al inicio del experimento. Esto para medir la memoria a corto plazo.

Una semana después volvieron a someterse a evaluación y con ello, también se observó el efecto en la memoria pero a largo plazo.

Resultados

En la memoria de corto plazo, los perros que durmieron y caminaron mejoraron. Esto no ocurrió en los canes que aprendieron una nueva orden o jugaron.

Una semana después, el rendimiento memorístico de los cánidos que durmieron, caminaron y jugaron mejoró. No así el del grupo que aprendió una orden adicional.

"Aprender una nueva orden debería venir seguida de una actividad, como dormir, caminar o jugar, que no interfiera con la consolidación de la nueva memoria, con el fin de lograr el mayor rendimiento posterior a largo plazo", comentó Anna Kis, autora del estudio, a la revista Scientific American.

Asimismo, la investigadora manifestó que el grupo de canes que tomó una siesta pudo haberse desempeñado aún mejor en las pruebas, si hubieran dormido más de una hora y hubieran tenido más minutos para salir de la somnolencia y despertarse.

Esto porque dormir, tras adquirir un nuevo conocimiento, ayuda a consolidar la memoria, proceso en que el cerebro relaciona piezas de información para conformar recuerdos que podrían ser utilizados en el futuro.