El estudio sugiere que el aprendizaje de una segunda lengua después de la infancia estimula el crecimiento neuronal y las conexiones entre las neuronas

Por: Carolina Ruiz Vega 6 septiembre, 2013
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La edad en que los niños aprenden un segundo idioma puede tener una incidencia significativa en la estructura de su cerebro adulto, reveló un estudio realizado conjuntamente por el Instituto Neurológico de Montreal y el Hospital - La Neuro en la Universidad McGill y la Universidad de Oxford.

Aunque el desarrollo del cerebro es similar si se aprende uno o dos idiomas desde el nacimiento, el aprendizaje de un segundo idioma, después de haber ganado la competencia en la lengua materna, modifica la estructura del cerebro.

Específicamente, los científicos vieron que la corteza frontal inferior izquierda del cerebro se hace más gruesa y la corteza frontal inferior derecha, más delgada.

Para llegar a estas conclusiones, los científicos usaron programa de software que examinó las imágenes por resonancia magnética de 66 hombres bilingües y 22 monolingües.

“La corteza es una masa de varias capas de neuronas que juega un papel importante en las funciones cognitivas, tales como el pensamiento, el lenguaje, la conciencia y la memoria”, explican los científicos en el sitio de la Universidad McGill.

El estudio sugiere que el aprendizaje de una segunda lengua después de la infancia estimula el crecimiento neuronal y las conexiones entre las neuronas, muy similar a como ocurre cuando se adquieren habilidades motoras complejas, como la habilidad para realizar malabarismo.

Los autores del estudio especulan que la dificultad que tienen algunas personas en el aprendizaje de una segunda lengua en el futuro se podría explicar en el plano estructural.

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