6 julio
Esta es la nave con la que se ejecutaría la misión a Mercurio.
Esta es la nave con la que se ejecutaría la misión a Mercurio.

La Haya

Las agencias espaciales europea, ESA, y japonesa, JAXA, desvelaron este jueves la sonda espacial que realizará un viaje de siete años hacia Mercurio, el planeta rocoso más misterioso del sistema solar.

El lanzamiento de la nave, bautizada BepiColombo, está previsto para 2018, en la que será la primera misión de la Agencia Espacial Europea al planeta más cercano al Sol.

BepiColombo tiene una altura de 6,4 metros y está compuesta de dos módulos —uno europeo y otro japonés— que se separarán a la llegada para orbitar en ejes diferentes alrededor de Mercurio.

Su misión es "continuar estudiando los numerosos resultados intrigantes de la misión Messenger de la Agencia Espacial de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), investigando más que nunca antes los misterios de Mercurio", indicó la ESA.

Hasta el momento, a Mercurio solo llegaron dos misiones de la NASA: la Mariner 10, en los años 1970, y Messenger, que giró alrededor de dicho planeta entre 2011 y abril de 2015, cuando se agotó su carburante.

En esta "obra maestra de la tecnología europea" participaron más de 33 empresas de 12 países de la Unión Europea y firmas de Estados Unidos, Japón y Rusia, con un costo total de más de 1.300 millones de euros (unos $1.480 millones).

El proyecto se ha visto retrasado en varias ocasiones, pero los científicos aseguran que la sonda estará lista para ser trasladada en marzo de 2018 hacia la base de lanzamiento espacial europea de Kuru, en Guayana Francesa, de donde saldrá el mismo año con dirección a Mercurio.

"La llegada a Mercurio está prevista el 5 de diciembre de 2025", anunció Ulrich Reininghaus, responsable del proyecto BepiColombo de la ESA.

Mercurio es "el más extraño de todos los planetas rocosos", explicó Álvaro Giménez, director de ciencia y exploración robótica de la ESA durante la presentación, en el Centro Europeo de Investigación y de Tecnología Espaciales de Noordwijk, en el oeste de Holanda.

El planeta, situado a apenas 58 millones de kilómetros del Sol, alcanza temperaturas extremas que van de -180º a 430º centígrados. Su superficie tiene altos niveles de radiación que destruirían cualquier forma de vida terrestre.

Junto con la Tierra, es el único planeta rocoso que cuenta con un campo magnético, pero en este caso no actúa como escudo contra la radiación solar.

Su cercanía al Sol también complica mucho su estudio desde la Tierra, pues el destello es tan potente que impide la visibilidad desde el telescopio, y la fuerte gravedad del Sol dificulta la puesta en órbita estable de un artefacto alrededor de Mercurio.

Las altas temperaturas representaron todo un desafío para los ingenieros, entre ellos el constructor aeronáutico Airbus, provocando varios retrasos en el proyecto, indicaron los responsables de la misión.

El módulo europeo se recubrió con un "aislante contra altas temperaturas" concebido especialmente y "compuesto de 50 capas de cerámica y aluminio". Las antenas son de "titanio resistente al calor, cubierto de un revestimiento desarrollado recientemente", detalló Airbus.

"Volamos hacia un horno para pizzas", subrayó Ulrich Reininghaus.

La misión estudiará las particularidades de la estructura interna de Mercurio, su campo magnético y su interacción con el Sol y el viento solar.

Es "probablemente la misión más complicada jamás realizada", señaló Giménez. "Es difícil llegar allí y es difícil trabajar allí".

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