Costa Rica, Jueves 19 de junio de 2008

/CAJA DE CAMBIOS

Estadísticas Resultados Posiciones Calendario Jugadores

Nissan GT-R

Llegó el supercarro de todos los días

 Puede ser duro como la roca o desempeñarse en el uso cotidiano

Gavin Green

Motor TrendThe New York Times Syndicate

P rimera escena . Autódromo de Sendai, dos horas al norte de Tokio en el Tren Bala. Sendai es el único circuito público de carreras donde Nissan probó su nuevo GTR, aparte de Nürburgring en Alemania. Hablamos del carro de producción más rápido del mundo (solo el Porsche Carrera GT de producción limitada da una vuelta completa con mayor rapidez, dice Nissan).

Sendai es como un Nürburgring en miniatura: rápido y ondulado, lleno de esquinas cerradas y giros aterradores. Es una pista de carreras que parece montaña rusa. “No probamos en ningún otro autódromo público porque la mayoría son demasiado fáciles”, dice el ingeniero jefe Kazutoshi Mizuno, quien solía encabezar el programa de autos deportivos para competencia de Nissan.

Presione el botón rojo que está en el centro de la consola y el V 6 de 3,8 litros se despierta a borbotones, aunque los turbos gemelos le hacen algo de sordina.

Es un motor nuevo, no una versión con esteroides de la conocida familia VQ. La hoja de especificaciones dice 480 hp. Pronto descubriremos que uno puede sentir cada uno de ellos. Pero, primero, se necesita tiempo para preparar el carro.

Los fanáticos de los juegos en computadoras conocen la rutina. Play Station pura. La parte inferior del centro del dash tiene tres botones. El izquierdo ajusta la transmisión: una semiautomática de seis velocidades mediante un transeje trasero de embrague gemelo. Escoja el modo R (por racing (carreras) para cambios de marcha más rápidos. (Uno puede escoger el cambio de velocidades normal o un automático, en cuyo caso el GT-R puede comportarse como un Lincoln.

El botón del centro controla los amortiguadores. De nuevo, escoja R para correr. Los Bilsteins están ahora en el modo de ataque máximo, duros como roca. De forma alterna, escoja Sport o Comfort ; el segundo reemplaza las rocas de los amortiguadores con algodón.

Finalmente, ponga también en R el Control Dinámico del Vehículo. Esto significa que está apagado. Todas esas niñeras electrónicas que evitan los resbalones, patinazos y llantas descontroladas se ignoran. Ahora uno está solo.

Así, el GT se convierte en un GT-R. El carro más rápido del mundo entre los que cuestan menos de $100.000, dice Nissan. La versión básica cuesta $69.850 (en EE. UU.), incluyendo entrega en el lugar de destino; agregue otros $2.000 para lo mejor. Un carro que hace que hasta el Corvette más bravo parezca domesticado y burdo. Un carro, para citar el mensaje promocional de Nissan, para “cualquiera, en cualquier lugar, en cualquier momento”. Esto se debe traducir como: cualquier idiota puede conducir este carro rápido en cualquier parte. Pero todavía no terminamos con el asuntito del juego de vídeo.

Note el “medidor de mal funcionamiento” localizado alto en el centro del dash . Está diseñado por los mismos tipos que hicieron los gráficos de Gran Turismo para Sony. Hay tanta información, exactamente del tipo que uno puede conseguir en la pantalla de televisión mientras cubre el circuito de Nürburgring en la realidad virtual.

La amplia información mecánica y de conducción incluye temperatura del agua, presión del aceite, presión del turbo, consumo de combustible al instante, apertura del acelerador y –así como para colmo de aparatejos– el ángulo del volante. Hay hasta un medidor de la fuerza de gravedad.

No es que uno tenga tiempo de verlo. Dé al acelerador un empujoncito y el motor llega a tono de barítono y ladra. Hay un silbido de turbina distante, ayuda que viene en camino. Empuje la rechoncha palanca de marchas de estilo viejo –herramienta estándar de la transmisión automática– hacia abajo y a través del trazado a Drive, seleccionando el modo manual en vez del automático.

Haga clic en la paleta derecha detrás del volante para seleccionar primera. El GT-R se mueve un poquito hacia delante. Uno va a ritmo burbujeante por el carril de pits.

Las Bridgestone de bajo perfil y los Bilsteins duros como roca R para carreras transmiten cada piedrecilla y colilla de cigarrillo hasta el volante envuelto en suave cuero.

Uno le da un empujón al pedal derecho, el V 6 emite un tono más profundo y gruñe. Y luego uno está en la pista y pasa a segunda, y tercera, antes de que una S malévolamente estrecha –derecha, izquierda– le da a uno idea de lo que viene.

Hay un par de giros a la izquierda, una recta un poco alargada –paso a tercera, cuarta, las turbinas se unen de manera brutal– y uno está de vuelta sobre los grandes frenos Brembo que, supuestamente, dan al GT-R la mejor parada de cualquier auto de producción que se haya homologado en Japón. Mejor que cualquier Ferrari o Porsche, Mizuno ha afirmado con anterioridad, henchido de paterno orgullo.

Atraviese otra S y está subiendo una colina, las revoluciones subiendo hasta cerca del máximo de 7.000 por minuto –el V 6 truena bajo los pies y uno hubiera jurado que estaba en un pulido bólido–, y hay una serie de giros rápidos, como un latigazo pasa por ellos sin que haya siquiera insinuación de balanceo de la carrocería.

Es obvio, cuando aún es tan temprano en la prueba, este auto ofrece un rendimiento espectacular (0 a 96 km/h en 3,5 segundos, velocidad máxima 310 km/h) y sin embargo es tan fácil de manejar.

La potencia, en cuanto esas grandes turbinas IHI le dan potencia al V 6, asusta y estimula. Sin embargo el tranquilizador sistema de tracción en las cuatro ruedas controlado por computadora, esos grandes frenos y la normalidad pura de buena parte de la experiencia de la conducción –buena visibilidad, posición de manejo convencional al estilo de un sedán, interior conservador que podría perfectamente ser el de un cupé serio o el del supercarro de una superestrella– todo exuda confianza.

Los cambios de marchas se hacen a velocidad del rayo –0,2 de segundo después del toque del dedo, el torque entra en acción en las cuatro ruedas– y el giro del volante es agudo y lineal. Posteriormente, uno maneja un BMW M6 que Nissan servicialmente tiene a mano, y no hay duda de que el timón del GT-R responde más nítidamente (y también más rápidamente).

No hay subviraje que valga la pena mencionar, ni el tren delantero se va si uno se mete en un viraje más rápido de la cuenta. En vez de eso, el carro presenta una oscilación lateral agradablemente equilibrada, acompañada por un chirrido de las llantas, y rápidamente gana control antes de que uno acelere fuerte y las cuatro llantas se aferran al pavimento y uno va como saeta hacia delante de nuevo.

El funcionamiento está libre de aspavientos. Eso es lo especial de este carro: la forma en la que uno vira simplemente y la forma en que obedece –uno guía en vez de luchar contra el volante– y los giros planos y la ausencia de drama en la forma en que sale con potencia de las vueltas, la nota del motor interrumpido solamente durante una fracción de segundo en el cambio de marchas de manera rápida y exacta, la aceleración no se interrumpe del todo.

Es algo parecido a un juego de video de superautos. Tal vez eso sea el único punto débil del GT-R. Es abrumadoramente eficiente, brutalmente rápido. Pero no le da a uno serenata con el timoneo, no lo encanta a uno con el comportamiento al conducirse como uno de rendimiento similar (¡por el doble del precio!), como un Porsche o un Ferrari. Hasta un BMW M3, aunque mucho más lento, tiene más poesía mecánica, abajo a 8.400 rpm.

Segunda escena

Una carretera pública normal cerca del Autódromo Sendai. Hora de calmarse, de usar esos botones de juego de video para escoger la máxima comodidad y la transmisión totalmente automática. Relájese. Súbale el volumen al radio. El motor todavía burbujea, la potencia tiene sordina. Uno hasta puede ver esos indicadores de Gran Turismo y tal vez soñar que finalmente esta noche en el Play Station va a derrotar a su hijo en Suzuka. La conducción es firme, pero cómoda. Hay poco ruido de viento. Es casi silencioso. Los asientos apoyan. ¿Y si nieva o llueve? No hay problema.

Conducción fácil y cómoda. Disfrute de la otra cara de uno de los carros más grandiosos del mundo: un verdadero gran turismo con desempeño de superauto. Y cuando uno quiere volver al ataque máximo, sabe que solo está a unos botones de juego de video y un apretón del acelerador de lograrlo.

FOTOS

Nacion.com

El GT-R cuenta con un motor V6 de 3.8 litros que produce 480 hp de potencia. Su transmisión, de seis relaciones, colocada en la parte trasera y con doble embrague, ayuda a una distribución de peso muy equilibrada y a unos cambios muy rápidos. A ello se suma un sistema de tracción en las cuatro ruedas y controles electrónicos de patinamiento y deslizamiento, que se pueden regular o apagar, para “jugar” en la pista de carreras. Nissan para LN

Nacion.com

La prueba de manejo se realizó en el autódromo de Sendai, cerca de Tokio. El chasis es rígido y se desliza poco en las curvas. Primedia para LN

Nacion.com

Nacion.com

Nacion.com

Nacion.com

El panel de instrumentos (arriba) es claro y legible. La consola central alberga los botones y la pantalla para modificar el set up del chasis (centro). El interior del GT-R es muy cómodo con sus asientos Recaro (abajo). Nissan

Nacion.com

Nacion.com

Nacion.com

Nacion.com

Nacion.com

Nacion.com

Nacion.com

  • Nacion.com
  • Nacion.com
  • Nacion.com
  • Nacion.com
  • Nacion.com
  • Nacion.com
  • Nacion.com
  • Nacion.com
  • Nacion.com
  • Nacion.com
  • Nacion.com
  • Nacion.com
  • Nacion.com
Áncora
Desde 1972, Áncora es la revista cultural de La Nación. Los domingos ofrece variada información y análisis sobre literatura, teatro, danza, cine, artes plásticas, lingüística, arte culinaria, filosofía, ciencias, libros y otros campos de la cultura.
B&R
Todo lo que necesita saber del desarrollo inmobiliario y los bienes raíces en este suplemento que se publica todos los sábados. Los temas son muy variados y abarcan desde la compraventa de una casa, hasta los trámites legales al construir.
Caja de Cambios
Un suplemento dedicado a las últimas novedades sobre automóviles, transporte, y combustibles. Encuentre aquí espacios interactivos donde podrá anunciar la venta de su carro, dar su opinión y hasta mostrarle al mundo las fotos de su 'chuzo'.
Proa
Reportajes, semblanzas, relatos, crónicas y entrevistas se mezclan en esta publicación dominical dedicada a resaltar el ángulo humano de la noticia y a interpretarla.
Teleguía
El mundo de la televisión y el entretenimiento en una revista semanal. Teleguía le ofrece cada domingo un reportaje de un programa o artista de la televisión nacional o internacional. Además, de todos los chismes faranduleros con El Topo.
SERVICIOS En tu Celular En tu PDA Fax Horóscopo Cartelera de cine
| GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | ESTADOS FINANCIEROS DE LA NACIÓN | ANÚNCIESE EN LA NACIÓN | TARIFARIO DE LA NACIÓN | TRABAJE EN LA NACIÓN
© 2008. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS