En 50,000 km2 de territorio terrestre, que representa el 0.001% de la extensión mundial, habita el 5% de la diversidad biológica conocida del planeta. Si se relaciona la riqueza biológica con el tamaño del territorio, se considera que Costa Rica podría ser el país con más alta biodiversidad en el planeta. Datos sobre esta rizqueza pueden ser encontrados en el V Informe País presentado ante el Convenio sobre Diversidad Biológica Costa Rica en el año 2014, por el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC).

Semejante abundancia de recursos naturales significa una serie de beneficios; algunos de ellos tangibles -es decir, que se pueden percibir muy clara y directamente- y otros, intangibles.

Por ejemplo, uno de los grandes beneficios tangibles es la posibilidad de disfrutar de una amplia gama de alimentos, múltiples variedades de árboles maderables, plantas medicinales, materiales para artesanías, agua para consumo humano y para generación hidroeléctrica, y más.

Por su parte, estos son algunos de los beneficios intangibles:

  • Protección contra inundaciones. Los suelos fortalecidos por las plantas absorben muy bien las lluvias.
  • Protección contra huracanes. Los bosques y montañas ofrecen una barrera natural cuando los vientos golpean.
  • Nutrientes en el suelo. La biodiversidad, en sí misma, fertiliza la tierra.
  • Regulación del clima y de las enfermedades.
  • Turismo. Para un país como Costa Rica, la posibilidad de ofrecer grandes paisajes, avistamiento de aves o de animales como ballenas y monos es un enorme gancho para los visitantes nacionales y extranjeros.
  • Producción de oxígeno. Los árboles absorben dióxido de carbono, el principal gas causante del cambio climático, lo procesan y liberan oxígeno a la atmósfera.

Cualquiera de los beneficios que conlleva la biodiversidad significaría un alto costo, en caso de que los humanos tuvieran que asumirlo enteramente.

Sin embargo, como estas ventajas se encuentran dentro de la naturaleza, hay una tendencia equivocada a pensar que no tienen ningún costo. ¡Error! La biodiversidad implica esfuerzos por conservarla y protegerla. En ese sentido, es importante tener presente que todavía hay muchos tesoros que están esperando ser descubiertos, para beneficio de las presentes y futuras generaciones.

De hecho, Centroamérica es muy vulnerable al cambio climático, el cual puede llegar a afectar grandes zonas protegidas y fauna silvestre, por lo que nuestro país necesita el aporte de todas las organizaciones e instituciones para proteger el capital natural del cual depende nuestro desarrollo.

La cobertura forestal de Costa Rica pasó de apenas un 21% en los años 80, a un 53% según datos de 2010 del Fondo Nacional de Financiamiento Forestal (Fonafifo). Es decir, en menos de tres décadas, los bosques pasaron de ser una cuarta parte del territorio a convertirse en más de la mitad.

Esto significa que hay un compromiso real en el país por recuperar bosques en lugar de seguir talando sin control. Mundialmente, es reconocido que Costa Rica ha logrado revertir el proceso de deforestación.

Este compromiso se visualiza mediante la protección de áreas silvestres en más de una cuarta parte de su territorio, el desarrollo de un impuesto a los combustibles, del cual un 3.5% se dirige al Pago por Servicios Ambientales (PSA), junto con un 25% del canon por concepto de aprovechamiento de aguas. Costa Rica, mediante Fonafifo, ha invertido más de $400 millones de 1997 al presente en PSA.

Es decir, somos un país con un compromiso grande y con un gran deseo de sostener la calidad de vida de sus habitantes.

El Pago por Servicios Ambientales

Quien sea propietario de bosques o plantaciones forestales tiene la oportunidad de recibir un premio por partida doble: en primer término, la satisfacción de contribuir con su bienestar mediante la conservación del tesoro natural de nuestro país, y además, recibir una remuneración económica por proteger servicios tangibles e intangibles.

Eso es lo que persigue el Programa Nacional de Pago de Servicios Ambientales (PSA) de Fonafifo, entidad que se encarga de canalizar recursos del Gobierno hacia fincas que cumplen con los requisitos exigidos por el Programa.

Pueden participar en la iniciativa tanto personas físicas como jurídicas que sean propietarias, arrendatarias y usufructuarias de propiedades inscritas en el Registro Nacional. También asociaciones de desarrollo de territorios indígenas, las cuales tienen prioridad.

En la dirección www.fonafifo.go.cr cada año se muestran los requisitos y fechas para presentar solicitudes. También se encuentran las estadísticas del PSA.

Certificados de Conservación de Biodiversidad Bosque Vivo

El dinero que recibe Fonafifo cubre por año un 60% de las solicitudes para protección de bosque.

La ley forestal faculta a la institución a captar recursos adicionales. Uno de los mecanismos empleados por la Dirección de Desarrollo y Comercialización, es el Certificado de Conservación de Biodiversidad. Este tipo de documento no es un título valor. Se puede otorgar a toda empresa que financie PSA.

Existe también un proyecto especial donde se puede brindar el certificado, y además la empresa recibirá información sobre presencia de fauna silvestre. El Proyecto Bosque Vivo se desarrolla actualmente en la Reserva Forestal de Golfo Dulce, ubicada en el Área de Conservación OSA (ACOSA), específicamente en fincas dentro de corredores biológicos.

ACOSA en una extensión de 4220 km2, contiene el 2,5% de la diversidad biológica de todo el planeta, así como un alto endemismo. Es el área de bosque húmedo tropical más extensa del Pacífico mesoamericano. Enfrenta crecientes presiones debido a múltiples factores, como la cacería y la tala ilegal. Se prevé que el cambio climático impactará la diversidad biológica.

La península de Osa es reconocida como un área importante para la conservación de la biodiversidad costarricense desde los años 70.

Las fototrampas se instalan en áreas de difícil acceso para el ser humano, de forma que registre la actividad mediante fotos y video.

Las propiedades que reciben Pago por Servicios Ambientales se convierten en santuarios para proteger la vida silvestre.

El Pago por Servicios Ambientales incluye servicios como la captura y secuestro de carbono, la protección de humedales y la conservación de cuentas hidrológicas, entre otros.

Las fototrampas operan con la energía de baterías, de forma que su impacto en el entorno se mantenga al mínimo posible.


En Bosque Vivo OSA la Dirección de Desarrollo aplica la técnica de fototrampeo. Las fotos y videos se comparten con las empresas donantes para que las puedan utilizar en su publicidad, y también con los propietarios de fincas que participan de la iniciativa.

En el proyecto hay dos empresas donantes: ANC Car Rental y Toyota Rent a Car, que en conjunto pagan 44,8 hectáreas de PSA para proteger el bosque. Esta área es una de las de bajo índice de desarrollo social, y el PSA constituye un ingreso de utilidad para los dueños de finca.

“Muchos de los propietarios en Bosque Vivo OSA son adultos mayores que no pueden sacar madera o hacer cultivos en las fincas, por las restricciones de la ley forestal sobre el cambio de uso. Además, no cuentan con otras fuentes de financiamiento. La idea es que con estas poblaciones vulnerables, se pueda conceder un PSA financiado por el sector privado o por instituciones diversas, para un número mayor de hectáreas. El bosque vivo son personas, fauna y más. Somos todos comprometidos con proteger nuestras joyas naturales”, explicó Carmen Roldán, directora de Desarrollo y Comercialización de Servicios Ambientales de Fonafifo, una bióloga conservacionista con más de 30 años de carrera.

Fuente: Carmen Roldán, Fonafifo - Desarrollo y Comercialización de Servicios Ambientales de Fonafifo