Blogs

Nostalgia y tristeza tras las rejas del parque Bolivar

Actualizado el 24 de julio de 2013 a las 08:09 pm

Blogs

Nostalgia y tristeza tras las rejas del parque Bolivar

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Los paseos al parque Bolivar son inquilinos perpetuos del cajón de mis recuerdos, lograron quedar grabados en mi memoria, en ese rincón donde guardamos las cosas que parecen insignificantes, cosas de cuando éramos niños, cuando nada era realmente importante; paradójicamente esas cosas infantiles que catalogamos intrascendentes de adultos, son las responsables de marcar nuestros pasos cuando marchamos hacia atrás, tratando de recapitular el pasado, entre lágrimas y sonrisas.

Recuerdo escuchar al león Fofo, su gruñido retumbaba por todo barrio Amón y barrio Otoya. Al principio me parecía imponente, digno de una película de Disney, pero, a medida que yo fui creciendo, y Fofo envejeciendo, la fábula se volvió deprimente.

La aventura del Bolivar perdió la magia, me cuestioné sobre la felicidad del felino y si era justo que estuviera en San José, y no en África.

Mi padre comprendió mi pesar y nunca más me volvió a llevar.

Fofo, tras morir en cautiverio, fue disecado. Muchos aún recordamos su gruñido.
ampliar
Fofo, tras morir en cautiverio, fue disecado. Muchos aún recordamos su gruñido. (Archivo)

Desde que me mudé a San José no he visitado ese zoológico, pese a que vivo a tan solo tres cuadras; lo intenté dos veces, pero en ambas ocasiones mi impulso fue mutilado por la persona a quien le propuse el paseo. Una me dijo que el lugar era desmoralizador; la otra, simplemente que era feo, con un tono que apuntaba a que el lugar era de gente de clase baja.

En armonía con lo anterior, el vocero de la fundación responsable del zoológico dijo en una nota publicada por este diario, como un argumento a favor del Bolivar, que el sitio representaba la única opción de muchas familias de escasos recursos de conocer la fauna nacional, y de paso a un león (sustituto de Fofo) donado por Cuba.

No sé si realmente vale la pena "conocer" animales así, prisioneros, en esas condiciones...Tristeza enjaulada, nostalgia enclaustrada.

El Minae pretende trasladar los animales y convertir al Bolivar en un jardín botánico; los administradores del zoológico recurrieron al Tribunal Contencioso Administrativo para frenar la medida, y preparan la celebración de su 97 aniversario.

Dice el vocero, además, que el zoológico cumple con los estándares internacionales para mantener animales en cautiverio. Si eso es cierto, tales regulaciones son extremadamente permisivas.

He visitado zoológicos en Madrid y Lyon, donde el escenario no es tan opaco, mas no hay que irse al primer mundo para ver la diametral diferencia entre el Bolivar y el resto de zoológicos del planeta; en Guatemala y El Salvador la forma en que viven las animales parece –a vista de un humano – más digna; allá viven en un residencial; acá, en un precario.

PUBLICIDAD

Un país justo, como el que añoramos ser, que se vende verde y sin ingredientes artificiales (lo dijo Obama), no debería tener un centro penitenciario de animales como atracción turística josefina. La fauna citadina cumple una condena sin haber cometido crimen alguno.

@matablanco

  • Comparta este artículo
Blogs

Nostalgia y tristeza tras las rejas del parque Bolivar

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota