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Silencios incómodos

Luego de nueve meses, al fin volveríamos a vernos; nueve meses que parecieron décadas a veces y días otros días; jamás pensé que podría pasar tanto tiempo sin ella.

Debía escoger muy bien mis palabras; hablaríamos de la actualidad, de temas triviales, de lo terrible que anda jugando Saprissa, de la crisis financiera internacional y de lo mal que gobiernan al país; en el libreto estaban prohibidas las alusiones a los planes, proyecciones, familia; nada que pudiera despertar en ella el más mínimo sentimiento de autoculpa o de reproche hacia mí.

Nos vimos en la cafetería que siempre frecuentábamos, y, tal y como lo había presagiado, la conversación fue superficial, nada en serio, nada importante, risas dundas, anécdotas tontas, pero que va... el capuchino que ella pidió y el helado de maracuyá que yo comí, no lograron endulzar el amargo reencuentro; el recuerdo es una condena de cemento.

El recuerdo es una condena de cemento.
El recuerdo es una condena de cemento. (Archivo) ampliar

Los silencios incómodos acechaban el ambiente; cada vez que presentía la presencia de uno, desenfundaba un chiste improvisado o un comentario sobre el mesero amanerado que nos atendía. Sabía de sobra que unos segundos sin ruido bastarían para que la represa del disimulo cediera paso a la angustia del pasado que marcó nuestras vidas y logró separarnos.

Me perdí tanto en leerla, en ver sus ojos delineados de soledad, que bajé la guardia contra los silencios.

Fue fatal, ya habían pasado 15 segundos, 15 siglos, sin que ninguno de los dos pronunciara palabra. De pronto, ella, quien miraba por la ventana como el sol se deshojaba sobre la ciudad de San José, se destapó:

"Natalia", dijo en voz baja, y luego quedó muda.

Otra vez el silencio dominó la escena; la observe detenidamente, con vergüenza, como siempre lo hacía desde el día en que nos separamos, más de nueve meses atrás, buscando una explicación a lo que acababa de decir.

"Se hubiese llamado Natalia", agregó.

Lo más triste, pensé derrotado, es que Natalia significa nacimiento.


@matablanco

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