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Amor josefino

San Valentín estará en San José, ¡vamos!

Actualizado el 13 de febrero de 2014 a las 06:36 pm

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San Valentín estará en San José, ¡vamos!

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"Le pregunto por ella, "¿por qué la dejo ir?", me dice que más tarde le invitará a bailar de nuevo, convencido de que la encontrará entre las decenas de personas que bailaban esa noche bajo el cielo josefino, convencido de que ella aceptaría".

San Valentín y San José se dieron un abrazo y planean celebrar juntos el día del amor  y la amistad. Para ello, gracias a la iniciativa del colectivo Chepecletas y la música de La Orquesta de Lubín Barahona y sus Caballeros y Damas del Ritmo, auspiciarán un una retreta para enamorados, en  el cual, no es requisito estar enamorado para asistí.

Álvaro Calderón asistió a la retreta del 2012.
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Álvaro Calderón asistió a la retreta del 2012. (Archivo)

...la acurruca en su pecho, como si no hubiera nadie más en todo San José.

Usted está invitado a este bailongo bajo la luna, es este 14 de febrero a partir de las 6 p.m. en la antigua aduana, no se cobra, pero se pide una colaboración gratuita. Puede ir con su novia, esposo, amigos, pretendientes, pretendidos o solo, para hacer amigos y conocer gente nueva. ¡Vamos! a lo mejor sale flechado.En abril del 2012, se organizó una retreta en el parque Morazán, yo asistí y escribí esta crónica, les comporta una versión resumida, a lo mejor y esto les invita a animarse…El baile de las miradas, los coqueteos y la nostalgiaÉl pasa su brazo por la espalda de ella, la presiona delicadamente y con firmeza, la envuelve en su ritmo con pasos marcados que parecen rituales estudiados, pero que surgen con una naturalidad espontánea, casi sensorial... la acurruca en su pecho y la dirige en la danza haciéndola sentir única, como si no hubiera más personas en el parque Morazán, como si no hubiera nadie más en todo San José.“Mira que cosa más linda, más llena de gracia es esa muchacha que viene y que pasa con su balanceo camino del mar...”Ella sigue el camino trazado por él, se reconoce cortejada, se siente halagada, pero se mueve con recato, a sabiendas de que un bailarín como el que tiene enfrente tiene una maestría en el arte de coquetear..."Mosa de cuerpo dorado, del sol de Ipanema con su balanceo es como un poema la cosa más linda que yo vi pasar..."Él viste zapatos de cuero blanco, chaleco de cuadros, pantalón café y una boina marrón, en su muñeca un reloj dorado y el rostro unos anteojos de piloto color negro y un bigote fino y largo.Ella viste de rojo, las canas adornan su cabellera, su elegancia es su perfume y su figura la esencia de su marcado protagonismo.“Ayyy, yo me siento tan solo, me siento tan triste, a la belleza que existe, la belleza que no es solo mía, que llega con la luz del día, si ella supiera que cuando ella pasa el mundo sonriendo se llena de gracia con su balanceo camino del mar...”

La retreta enamora y encanta
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La retreta enamora y encanta (Archivo)

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Termina de sonarLa chica de ipanema, la música hace silencio, ella se quiere marchar, él la retiene, le pide que espere que pronto la orquesta volverá a tocar, pero ella, impaciente, le dice que luego... y se va, él intenta seguirla, pero ella se pierde entre las olas de personas que rodean el kiosko hasta que desaparece como si fuera un espejismo.Él se llama Álvaro Calderón, tiene 83 años y 62 años de bailar... me cuenta que ese día fue como si hubiese vuelto en el tiempo, como si estuviera viviendo aquellas retretas de los años 50s.Le pregunto por ella, “¿por qué la dejo ir?”, me dice que más tarde le invitará a bailar de nuevo, convencido de que la encontrará entre las decenas de personas que bailaban esa noche bajo el cielo josefino, convencido de que ella aceptaría.La retreta de esa noche fue como meterse en los recuerdos de los abuelos de San José. La actividad, famosísima en el pasado, pero ahora desconocida por muchos, consiste en que una banda llega a tocar al kiosko de un parque y todos bailan alrededor.En algún momento de la noche los asistentes caminan alrededor del kiosko, las mujeres en dirección de la manecillas del reloj, los hombres en sentido contrario, se topan de frente y se cruzan miradas, se coquetean, si se gustan, si se atraen, rompen el circulo y en pareja se van a hablar a algún poyo o banca... Los cientos de asistentes, los que bailaron y los que sentados disfrutaban del espectáculo se adueñaron del parque josefino, se olvidaron del hampa, de las desconfianzas que el Ministerio de Seguridad siempre le pide a los ciudadanos tener. La gente habló con extraños, hubo mujeres que le dieron su bolso a un desconocido que estaba sentado, para que se lo guardara, mientras se lanzaban a pista... fue como las retretas de antes.La Orquesta de Lubín Barahona y sus Caballeros y Damas del Ritmo hacía sonar las últimas piezas, la noche llegaba a su fin, la gente comenzaba a emprender viaje, con sonrisas y rostros llenos de nostalgia. La pista se empezó a vaciar, quedaban pocas parejas ya, una de ella era la de don Álvaro y su compañera vestida de rojo, bailando tal y como lo hacían al principio, como si fueran un espejismo, como si no hubiera nadie más en el parque, como si no hubiera nadie más en San José.

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@matablanco

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