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La ciudad de la buena voluntad


Al día siguiente no sonrió nadie. Los transeúntes iban muy de prisa entre la muchedumbre, pensando en sus trabajos de módulos de corbata y uniforme de fábrica textil; los autobuseros de mala cara ponían una cara todavía peor porque la anciana de siempre, como siempre, duró todo el invierno buscando su cédula para pagar con los tiquetes dorados destinados a los ciudadanos de la tercera edad. Por su parte, los ciudadanos de la tercera categoría –como todos los ven, como en la práctica son– se atrincheran en una esquina, la misma en que pasaron la noche, y extienden la mano pidiendo alguna moneda, aunque saben que de la limosna ya no se vive, al menos no como antes...

La ciudad amurallada por la indiferencia y el valeverguismo social se vuelve opaca y se mastica gris, parece, a veces, que no hay escaleras para salir del hoyo, solo hay camino para abajo, la ruta es hacia el sótano. San José apresurada, líquida y ajena.

No somos malos ni indiferentes por naturaleza, la ciudad nos vuelve así, nos dice que no debe importarnos el peatón hermano ni el vecino necesitado, pero esa ciudad construida por humanos se derrumba cada día con esperanza y acción urbana, y se reconstruye con legos y ladrillos de humanidad solidaridad; josefinos y visitantes con vagonetas llenas de arena, dispuestos a poner granitos distribuidos en esquinas y rincones, para convertir a nuestra capital en la ciudad de la buena voluntad.

La ciuda del encanto, oculto a veces...
La ciuda del encanto, oculto a veces... (...) ampliar

Sí, hay un grupo de personas dispuesta a dar batalla para hacer de San José un mejor lugar para vivir, transitar y visitar. Una guerrilla de buenas intenciones y sin ningún fin de lucro, ni intereses políticos ni ínfulas presidenciales.


El escuadrón de la buena voluntad ejecuta acciones concretas, palpables y de resultados inmediatos. Batallas hay millones, ejemplos hay todavía más, yo hablaré de tres.

Uno de ellos adoptó el elemento más simbólico de nuestra patria y sociedad: el café. Se llama Café pendiente ( #CafépendienteCR) y consiste en que cualquiera puede pagar un café para que se lo tome otro, un desconocido. La idea es que el o la beneficiaria sea una persona necesitada, ya sea un indigente, guachimán o estudiante que no le alcance el presupuesto.

100 en un día nos puso a soñar con una ciudad para todos y todas.
100 en un día nos puso a soñar con una ciudad para todos y todas. (...) ampliar

Este movimiento josefino que reproduce una campaña mundial nacida en Italia, cada vez gana más popularidad, y el número de las cafeterías interesadas en subirse a la barca aumenta semanalmente.

Detrás del proyecto está 89 descibeles y los colectivos Indignados y Chepecletas. Hace una semana hablé con Roberto Guzmán y Jose Pablo Ávila, de este último grupo, quienes me comentaron ilusionados que pronto estarían lanzando "Casado pendiente", que sería lo mismo, pero en lugar de café, se pagaría por arroz, frijoles, carnita (puede ser vegetariano) y maduro, para un ciudadano que tenga nada en el bolsillo y menos en el estómago. El martes 16 de julio habrá una fiesta que pretende recaudar fondos para este proyecto ( más información aquí).

La otra acción que busca construir una mejor ciudad se llevará a cabo el sábado 13 de julio, se trata del encuentro 100 en un día ( #100en1SJ), en el polideportivo de barrio Arajuéz, siempre en "Chepe", más se podrán ver intervenciones urbanas, acciones creativas y estaciones artísticas en toda la ciudad.

Este colectivo busca recuperar la ciudad, denunciando sus males de forma creativa, pero a la vez planteando soluciones; el 20 de abril pasado tomaron el casco central josefino (entérese de lo que pasó  aquí), generando ilusiones y haciéndole ver a la gente que es posible soñar con la ciudad que nos merecemos. El sábado harán un repaso y evaluación del proyecto y definirán nuevas acciones.

Finalmente quiero resaltar a la Cooperativa de Jóvenes Reciclaje Vida Verde (Revive), conformada por muchachos y muchachas en riesgo social de la comunidad de Terjacillos de Alajuelita, si bien no son residentes del cantón central de San José, su centro de acopio sí se ubica en la querida "Chepe", en Paso Ancho.

Los muchachos y muchachos realizan labores de separación y almacenamiento de residuos (aluminio, papel, cartón, plástico y vidrio), posteriormente los llevan a empresas recicladoras.

El proyecto fue impulsado por la embajada de Alemania, la iglesia luterana y la organización Fútbol por la Vida, su norte es contribuir al medio ambiente y la justicia social, con acciones de impacto y no solo con discurso.

Las tres iniciativas relatadas evidencian lo que ya todos sabemos, pero que a veces olvidamos, son más los buenos que los malos, es más lo bello que lo feo, hay más esperanza que indiferencia. El cambio se hace desde cada trinchera, en comunidad y cooperación. Al día siguiente toda la ciudad sonrió.

@matablanco

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