Blogs

San José machista

Actualizado el 06 de marzo de 2014 a las 07:17 pm

Blogs

San José machista

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

"Ser una mujer.  Nadie me advirtió lo difícil de la empresa.  Para que se informen quienes aspiran a semejante puesto:  una mujer no puede (ser mujer se define por los “no puede”) sentarse sola en un parque sin que la hostigue una horroroteca de tipos más feos que el déficit cambiario…"

Ana Istarú, Hombres en escabeche

La película  francesa Mayoría oprimida muestra una una realidad diversa, en donde los hombres son los acosados.
ampliar
La película francesa Mayoría oprimida muestra una una realidad diversa, en donde los hombres son los acosados. (Película Mayoría oprimida)

Vivo en una ciudad machista. Para mí, hombre, ir a comprar el pan a la Musmanni, viajar en el bus de Sabana Cementerio, caminar hasta los parquímetros, sentarme en el parque España, comerme un helado de la Pops en el Morazán o pasear a mi perro en el polideportivo de Aranjuez, no  representa ningún riesgo.

En la mañana cuando me visto y sé que debo dar algunos pasos por la ciudad, no me preocupo por la ropa, me pongo lo más cómodo y listo.

Cuando llego en carro a mi apartamento y veo que hay unos tipos en el camino que divide el estacionamiento de la puerta de mi edificio, ni me inmuto, me da igual, no pasa nada.

Lo más simple, lo más cotidiano, lo más sencillo y mundano, el día a día, los mandados y micro momentos que para nosotros los hombres pasan totalmente desapercibidos y que borramos de inmediato de la memoria por carecer de importancia; representan, para las mujeres, una dosis de violencia  disfrazada de “piropos”, tortura acorazada por el patriarcado y recubierta de impunidad, que deja una  cicatriz de rabia, impotencia y dolor.

"Intentaré transmitir lo que sentí en aquel parque del centro del distrito: hartazgo, cólera, preocupación y miedo, miedo, mucho miedo. Volver a casa era recorrer la misma calle por la cual me gritaron una y otra vez piropos que no eran piropos, piropos que eran acoso, que eran agresiones".

Mónica morales. Blog Es lo que haySe llama hostigamiento sexual callejero, concepto de tres palabras que intenta encapsular todas aquellas conductas indeseadas que sufren las mujeres y que provienen de nosotros, los hombres. Algunos ladran y gruñen vulgaridades, otros emiten sonidos onomatopéyicos, muestras de su prepotencia machista que los hace sentirse con derecho  a hacerlo, con derecho a decirle a su  hembra “rica”, “sabrosa”, “perra”, mismo machismo que los hace pensar que ellas aplauden el “cumplido”, que ellas no se ofenden ni se molestan.Entonces, para una mujer, ir a comprar el pan a la Musmanni, viajar en el bus de Sabana Cementerio, caminar hasta los parquímetros, sentarse en el parque España, comerse un helado de la Pops en el Morazán, o pasear al perro en el polideportivo de Aranjuez… lo más simple, lo más cotidiano, lo más sencillo y mundano, el día a día, los mandados y micro momentos,  son un riesgo constante a ser blanco de una metralleta de palabras incómodas, violentas e hirientes… y  ese ráfaga significa también un terrible temor, temor de que el hostigamiento verbal se vuelva físico. ¿Qué garantía tienen las receptoras de tanta violencia  de que quien grita “que rico metérsela bien duro” no extreme su grado de violencia y materialice sus palabras?

El acoso sexual es toda conducta indeseada por quien la recibe; como a las personas que vemos en la calle no las conocemos, no les tenemos confianza y no sabemos cómo pueden percibir un “piropo”, lo apropiado y correcto es no decirles nada.

Usted, lector,  podrá pensar que escribo este post propósito del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora el sábado; pero no, en realidad, lo hice porque mi vecina, una vez más, me narró cómo fue hostigada sexualmente –esta vez cuando regresaba del supermercado– y me expresó la rabia, impotencia y dolor que sintió.“Dígame que estoy loca, que soy una exagerada. Ahora pregúntele a su círculo de conocidas cercanas cuántas veces han sido violentadas por la opinión pública, que tiene tantas bocas para decir palabras soeces y tantas manos para tocar lo que considera propiedad de todos. ¿Cuántas son? ¿Seis de cada diez? ¿Nueve de cada diez? ¿Todas? ¿Todas somos locas, exageradas? ¿Todas nos lo buscamos? ¿Qué tenemos todas en común? ¿La locura, la exageración, la culpa? ¿Deberíamos agradecer que alguien en la calle nos encuentre atractivas y nos vuelva a ver?”

Adriana Sánchez, Cuerpos y destinos, Revista Paquidermo.

@matablanco

  • Comparta este artículo
Blogs

San José machista

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota