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Conozca el Mercado Borbón

Actualizado el 13 de marzo de 2014 a las 06:47 pm

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"Empieza a amanecer y el cielo adopta un color azulado que baña la ciudad. El enorme letrero de la casa de empeños La Cueva sobresale imponente en las alturas".

@matablanco

Conocer San José no es solo caminar entre museos, cafeterías y bares de cerveza artesanal o música house. Hay en la ciudad capital rincones y habitantes dignos de una novela, que parecen salidos de la ficción. Apropiarse de Chepe es también deambular por estas zonas, estigmatizadas e ignoradas, descubrir su magia y encanto. Hay todo un mundo del otro lado de la burbuja que nos encierra, bajo este supuesto muestro uno de esos escenarios, se trata del Mercado Borbón, el texto fue extraído de una crónica sobre la zona roja (puede leerla completa aquí).

Campesinos urbanos

Irrumpen y ocupan "la zona roja". Llegan en manada y conquistan las esquinas, las cuales declaran suyas. Todos se conocen y comparten raíces, oficios y preocupaciones. Aunque llevan décadas de visitar la ciudad, aún se sienten como marineros en tierra. Es un ejército de campesinos que llega en camiones cargados con zanahorias, repollos, papas... casi todos vienen de Cartago.

Desde la madrugada, 2 a.m., arriban los agricultores.
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Desde la madrugada, 2 a.m., arriban los agricultores. (Matablanco)

Son los inquilinos de los alrededores del Mercado Borbón , los que lo nutren de producto.

El primer camión arriba a eso de la 1 a. m. y cambia la dinámica de la zona. El silencio nocturno es roto por las cajas con verduras que sonacomodadas en las aceras.

Bernardo Solano Mora, de Oreamuno, estaciona su camión a las 2 a. m. en el parqueo de Almacenes Unidos. Su jornada es una rutina desde 1976.De 58 años y movimientos pausados, todo lo hace con calma: hablar, descargar, saludar...

Se protege del frío con una jacket , una gorra y un termo de café que trae de su casa. Los clientes empiezan a llegar a eso de las 4:30 a. m., trameros del mercado y verduleros que compran al por mayor. Él espera tener todo vendido para las 10 a. m., hora en que emprende su regreso.

"Es difícil para un agricultor estar acá; son ambientes muy diferentes, del campo a la ciudad. No describiría la zona como peligrosa, pero hay que andar despabilado y no dejarse engañar", comenta.

Por fuera del parqueo donde está don Bernardo, se levanta una especie de campamento. Son los agricultores, aún soñolientos, que preparan sus puestos para recibir al público.

La mayoría de agricultores viene de Cartago.
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La mayoría de agricultores viene de Cartago. (Matablanco)

Dos mujeres venden café, gallo pinto, empanadas, sándwiches..., son la soda del lugar. Los agricultores se agrupan para desayunar. Hay camaradería, amistad y bromas.

Dos mujeres venden café, gallo pinto, empanadas, sándwiches..., son la soda del lugar. Los agricultores se agrupan para desayunar. Hay camaradería, amistad y bromas. Solo desentonan en el paisaje ciertos tipos con actitudes sospechosas.

José Soto, otro agricultor cartaginés, me dice que son "artistas", vendedores y consumidores de drogas. Pero a los campesinos eso no parece inquietarles; están más preocupados por los rumores de que el ayuntamiento planea construir un bulevar justo donde ellos ofrecen su producto, lo que desembocaría –temen– en su exilio. "¿Bulevares?, bulevares hay en Beverlyjilis , acá lo que hay son trillos con piedra", dice un jalador de carretillo que escuchó la plática cuando pasaba.

Empieza a amanecer y el cielo adopta un color azulado que baña la ciudad. El enorme letrero de la casa de empeños La Cueva sobresale imponente en las alturas.

Entonces se acaban la calma y el silencio. El Mercado empieza operaciones –"lleve el culantro, lleve el culantro"– ; los carros y buses tratan de recuperar las calles, pero "a mil la papa, a mil la papa", les cuesta dar vuelta porque las verduras les incomodan el paso en las esquinas.

Los vendedores ambulantes arriban para comprar mercancía y luego revenderla en otras esquinas josefinas "tomate, solo bueno, tomate". Caos, ruido, esmog, olor a verdura. Bernando vende y empaca los repollos, ágil y de prisa.

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